Capítulo 17.
Hubo una fría lluvia todo el sábado y yo me senté cerca a la ventana viéndola caer sobre los crecientes charcos de lodo en el suelo. Yo tenía una vieja copia de Hamlet en mi regazo, un lapicero detrás de mi oreja y una taza de chocolate caliente vacía a mis pies. El documento con las preguntas de comprensión de lectura sobre la mesa, estaba tan vacio ahora como cuando la señora Lemon lo entregó en clase hace dos días. Eso era algo malo. Mi mamá se había ido a su clase de yoga hace casi treinta minutos y aunque yo practicaba unas cuantas formas diferentes de darle la noticia de mi cita con Patch, al final la deje dirigirse hacia la puerta sin vocalizar una sola de ellas. Me dije a mi misma que no era algo importante. Yo ya tengo dieciséis y puedo decidir cuándo y por que salgo de la casa. Perfecto. Ahora iba a tener que cargar con mi culpa toda la noche. Cuando el reloj del abuelo en el hall sonó anunciando las 4:30, dejé felizmente el libro a un lado y subí corriendo a mi habitación. Había gastado casi todo mi día haciendo tareas y labores de la casa y eso había mantenido mis pensamientos alejados de la cita de esta noche. Pero ahora que estaba en los minutos finales, los nervios y la anticipación lo sobrepasaron todo. Quisiera o no pensar en ello, Patch y yo teníamos asuntos pendientes. Nuestro último beso fue cortado de repente. Tarde o temprano nuestro beso tendría que resolverse. Yo no tenía ninguna duda de lo mucho que quería que se resolviera, tan sólo no estaba segura de estar lista para que ocurriera esta noche. Además de todo esto, no ayudaba que la advertencia de Vee siguiera apareciendo como una bandera roja en mi mente: Mantente alejada de Patch. Me paré frente al espejo y tomé inventario. El maquillaje era mínimo, reducido a una pasada de pestañina. Cabello enmarañado, pero que tenía eso de raro? Mis labios podían necesitar un poco de brillo. Lamí el inferior dejándolo con una apariencia húmeda. Eso me puso a pensar más en mi casi-beso con Patch, lo que me produjo un ataque involuntario de calor. Si un casi-beso podía hacerme eso, me preguntaba qué podía hacerme un beso completo. Mi reflejo sonrió. - “No es gran cosa”- me dije a mi misma mientras me probaba pendientes. El primer par era grande, largo y turquesa… y me hacían ver como si me estuviera esforzando demasiado. Los puse a un lado y traté de nuevo con unas pequeñas perlas de ópalo. Mejor. Me preguntaba que tenía Patch en mente. Cena? Una película? - “Es como una clase de biología”- Le dije indiferentemente a mi reflejo. - “Sólo que… sin la parte de biología, y la clase” Me puse mis jeans entubados y zapatos de bailarina. Envolví una bufanda azul cielo de seda alrededor de mi cintura, arriba de mi torso. Entonces até las esquinas detrás de mi cuello, formando una blusa estilo halter**. Sacudí mi cabello y entonces tocaron la puerta. - “Ya voy” me apresuré hacia la escalera. Me chequeé una última vez en el espejo del hall, entonces abrí la puerta y me encontré con dos hombres con abrigos negros parados en el porche. - “Nora Grey” dijo el detective Basso, sosteniendo en alto su placa de policía. - “Nos encontramos de nuevo” Me tomó un momento encontrar mi voz. - “Qué está haciendo aquí?” El señaló hacia un lado con su cabeza. - “Usted recuerda a mi compañero el Detective Hostigue, le importa si pasamos y le hacemos algunas preguntas?” No sonaba como si estuviera pidiendo permiso. De hecho, sonó casi como una amenaza. - “Qué ocurre?” - pregunté, dividiendo mi mirada entre los dos. - “Está tu mamá en casa?” - Preguntó el detective Basso. - “Ella está en yoga. Por qué? Qué está pasando?” Ellos arrastraron sus pies y entraron a la casa. - “Puede decirnos que pasó entre usted y Marcie Millar en la biblioteca en la tarde del miércoles?” - Preguntó el detective Hostigue poniéndose cómodo en el sofá. El detective Basso se mantuvo de pie, examinando con cuidado las fotos familiares sobre la mesa. Sus palabras tardaron un momento en ser registradas por mi cerebro. La biblioteca. El miércoles en la tarde. Marcie Millar. - “Marcie se encuentra bien?” Pregunté. No era ningún secreto que Marcie no ocupaba un lugar cálido y afectuoso en mi corazón. Pero eso no significaba que deseara verla en problemas o peor, en peligro. Y especialmente no la quería metida en ningún problema que pudiera involucrarme. El detective Basso puso sus manos sobre sus caderas. - “Qué te hace pensar que ella no se encuentra bien?” - “Yo no le hice nada a Marcie” - “Por qué estaban discutiendo ustedes dos?”- Preguntó el Detective Hostigue, -“Los vigilantes de la biblioteca me dijeron que las cosas estaban acalorándose entre ustedes” - “No fue así” - “Como fue?” - “Nos dijimos unas cuantas cosas la una a la otra” - dije, esperando que lo dejaran así. - “Que cosas?” -“Cosas estúpidas” - dije en retrospectiva.
- “Voy a necesitar escuchar esas cosas, Nora” - “La llamé cerdo anoréxico” - Mis mejillas ardían y mi voz sonaba humillada. Si la situación no hubiera sido tan seria, podría haber deseado inventar algo más cruel y denigrante. Eso sin mencionar algo que tuviera más sentido. Los detectives intercambiaron una mirada. - “La amenazaste?” preguntó el Detective Hostigue - “No” - “A donde fuiste después de la biblioteca?” - “A casa” - “Seguiste a Marcie?” - “No. Como dije. Volví a casa. Van a decirme que fue lo que le pasó a Marcie?” - “Hay alguien que pueda comprobar eso?” Preguntó el detective Basso. - “Mi compañero de biología. El me vio en la biblioteca y se ofreció a traerme a casa” Yo tenía un hombro apoyado sobre las puertas francesas que daban al salón, y el Detective Basso caminó y se situó contra un poste del lado opuesto, al frente mío. - “Escuchemos lo que dices sobre ese compañero de Biología” - “Qué clase de pregunta es esa?” El extendió sus manos. - “Es una pregunta bastante básica. Pero si quiere que me ponga más específico puedo hacerlo. Cuando yo estaba en la escuela, usualmente les ofrecía a las chicas en las que estaba interesado llevarlas a sus casa. Llevemos eso un paso más adelante. Cuál es su relación con su compañero de biología… afuera del salón de clase?” - “Usted está bromeando, verdad?” Un lado de la boca del Detective Blasso se levantó. - “Eso es lo que pensé. Golpearon a Marcie Millar usted y su novio?” - “Marcie fue golpeada?” El se alejó de la puerta y se posicionó directamente en frente mío. - “Quería mostrarle lo que le pasa a las chicas como ella cuando no mantienen sus bocas cerradas? Cree usted que ella se merecía unos cuantos moretones? Yo conocía chicas como Marcie cuando estaba en la escuela. Ellas se lo merecen, no es así?. Que se merecía Marcie, Nora? Alguien la golpeó bastante fuerte el miércoles en la noche y yo pienso que usted sabe más de lo que admite” Yo estaba esforzándome bastante por suprimir mis pensamientos. Asustada de que de alguna forma estos se reflejaran en mi cara. Tal vez era una coincidencia que en la misma noche en la que me quejé con Patch a cerca de Marcie, ella resultara golpeada. Pero de la misma forma, tal vez no era así. - “Vamos a tener que hablar con su novio” dijo el Detective Hostigue. - “El no es mi novio. Es mi compañero de Biología” -“Está viniendo hacia aquí ahora?” Yo sabía que debía ser directa. Pero pensándolo mejor, no podía aceptar que Patch pudiera herir a Marcie. Marcie no era el mejor tipo de persona y se había ganado una buena cantidad de enemigos. Algunos de esos enemigos eran capaces de ese tipo de brutalidad. Pero Patch no era uno de ellos. La brutalidad sin sentido no era su estilo. - “No” dije yo. El detective Basso me dirigió una sonrisa forzada.- “Vestida y arreglada para una noche en casa?” - “Algo así” - dije, con el tono más frio con el que me atreví a responder. El detective Hostigue sacó una pequeña libreta de uno de los bolsillos de su abrigo. Lo abrió y tomó su lapicero. - “Vamos a necesitar su nombre y su número” Diez minutos después de que salieron los detectives, un Jeep Comando negro llegó a mi casa. Patch corrió en medio de la lluvia hasta el porche, usando jeans oscuros botas y una camisa térmica gris.
- “Auto nuevo?” - Pregunté después de que abrí la puerta. El me sonrió misteriosamente. - “Lo gané hace un par de noches en un juego de billar” - “Alguien apostó su auto?” - “El no estaba muy feliz al respecto. Estoy tratando de mantenerme alejado de los callejones oscuros por los próximos días” - “Escuchaste lo de Marcie Millar?” - Lo solté ahí mismo, esperando que la pregunta lo tomara por sorpresa. - “No. Qué pasó?”- Su respuesta salió fácilmente y yo decidí que eso, probablemente significaba que él estaba diciendo la verdad. Desafortunadamente, cuando de decir mentiras se trataba, Patch no parecía ningún aficionado. - “Alguien la golpeó” - “Una pena” - “Alguna idea de quién pudo haberlo hecho?” Si Patch escuchó la preocupación en mi voz, no lo demostró. El se recostó contra su asiento y se pasó una mano por su mandíbula pensativamente. - “Nop” Me pregunté a mi misma si pensaba que él estaba escondiéndome algo. Pero descubrir mentiras nunca fue mi fuerte. Yo nunca tuve mucha experiencia haciéndolo. Normalmente me rodeaba de personas en las que confiaba… normalmente. Patch parqueó el Jeep detrás del Arcade de Bo. Cuando llegamos al frente de la fila, el cajero puso sus ojos primero sobre Patch y después sobre mí, una y otra vez, como tratando de encontrar la conexión. - “Que pasa?” dijo Patch, y puso tres billetes sobre la mesa.
El portero puso sobre mí su mirada penetrante. El se dio cuenta que yo no podía dejar de mirar los tatuajes verde moho que cubrían cada pulgada de sus brazos. Entonces movió una bolita de chicle? Tabaco? de un lado al otro de su labio inferior y dijo - “Se te perdió algo?” - “Me gusta tu tatu-“comencé a decir. El me mostró unos dientes afilados como de perro. - “Creo que no le gusté mucho” Le susurré a Patch cuando estábamos a una distancia prudente. - “A Bo no le gusta nadie” - “Ese es Bo? El del Arcade de Bo?” - “Ese, es Bo Junior del Arcade de Bo. Bo padre murió hace unos años” - “Como?” Pregunté. - “Pelea de bar. Abajo” Sentí un desconcertante deseo de correr hacia el Jeep y salir rápidamente del parqueadero. - “Esto es seguro?” Le pregunté. Patch me miró de medio lado - “Ángel” - “Sólo preguntaba” Abajo, el salón de billar se veía exactamente como la primera noche que vine. Paredes negro-ceniza pintadas de negro. Mesas de fieltro rojo en medio del salón. Mesas de póker regadas alrededor del borde. Lámparas de baja iluminación curvándose a través del techo. El olor congestionado de cigarrillos obstruyendo el aire. Patch escogió la mesa más alejada de las escaleras. Pidió dos 7up del bar y las destapó con el borde de la mesa. - “Nunca he jugado billar” confesé.
- “Escoge un taco” El señaló hacia el aparador de palos empotrado a la pared. Levanté uno y lo llevé hasta nuestra mesa. Patch se pasó una mano sobre su boca para borrarse una sonrisa. - “Qué?” dije yo. - “No puedes marcar un Home Run en el billar” - “Sin Home Runes. Entendido” Su sonrisa se agrandó. - “Estás sosteniendo tu taco como un bate” Miré mis manos. El tenía razón. Estaba sosteniéndolo como un bate. - “Así se siente más cómodo” El se movió detrás de mí, puso sus manos sobre mi cadera y me posicionó en frente de la mesa. Deslizo sus manos a mí alrededor y tomó el palo de billar. - “Así” dijo él, reacomodando mi mano derecha hacia arriba unos cuantos centímetros. - “Y… así” continuó el, tomando mi mano izquierda y formando un círculo con mi pulgar y mi dedo índice. Entonces puso mi mano izquierda en la mesa. Como un trípode. Él empujó la punta del palo de billar a través del círculo y sobre el nudillo de mi dedo del medio. - “Dobla tu cintura” Yo me incliné hacia la mesa de billar,con el aliento de Patch calentando mi cuello.El haló hacia atrás el palo de billar y lo guío a través del círculo. - “Qué bola quieres golpear?” preguntó el, refiriéndose al triangulo de bolas acomodado al final de la mesa.
- “La amarilla del frente parece una buena elección” - “El rojo es mi color favorito” - “Entonces la roja será” Patch dirigió el palo hacia atrás y hacia delante a través del círculo, apuntando a la bola, practicando su golpe. Yo bizqueé mirando la bola blanca, después hacia el triangulo de bolas más allá de la mesa. - “Estás un poquito desviado” le dije. Lo sentí sonreír. - “Cuanto quieres apostar?” - “Cinco dólares” Lo sentí sacudir su cabeza suavemente. - “Tu chaqueta” - “Tu quieres mi chaqueta?” -“Quiero que te la quites” Mi brazo se desplazo hacia atrás y el palo de billar se disparó entre mis dedos, golpeando la bola blanca. Entonces, la bola blanca se disparó hacia delante, impactando la bola roja, destruyendo el triangulo, dejando las bolas desordenadas en todas las direcciones. - “Está bien” dije, quitándome mi chaqueta de Jean. - “Tal vez esté un poco impresionada.” Patch examinó mi bufanda de seda/camisa Halter. Sus ojos estaban tan negros como el mar a media noche, su expresión contemplativa.- “Muy bonito” dijo. Entonces se movió alrededor de la mesa, observando la posición en la que quedaron las bolas.
- “Cinco dólares a que no puedes meter la azul” dije, seleccionándola a propósito, estaba separada de la bola blanca por un montón de bolas de otros colores. - “No quiero tu dinero” dijo Patch. Nuestros ojos se encontraron y el más pequeño de los hoyuelos apareció en su cara. Mi temperatura interna subió otro grado. - “Entonces que quieres?” Pregunté. Patch bajó su palo de billar hacia la mesa. Tomó impulso y golpeó fuertemente la bola blanca. En el instante en que la bola blanca golpeó la verde, esta golpeó a su vez la bola ocho y con el impulso metió la azul limpiamente. Dejé escapar una risita nerviosa y traté de cubrirla sonando mis nudillos. Un mal hábito del que no me puedo deshacer. - “Está bien, tal vez estoy más que un poco impresionada” Patch aún estaba inclinado sobre la mesa y entonces me miró. Su mirada calentó mi piel. - “Nunca llegamos a apostar nada” dije yo. Resistiéndome a la urgencia de cambiar de posición. Sentía el palo de billar deslizarse entre mis manos y discretamente me limpié mi mano en mis piernas. Como si no estuviera sudando lo suficiente, Patch dijo -“Me lo debes. Algún día te lo voy a cobrar.” Me reí, pero salió un sonido fuera de tono. -“Eso quisieras” Fuertes pisadas retumbaron en el suelo de las escaleras. Un alto y fibroso chico, con nariz aguileña y desordenado pelo negro-azulado apareció al fondo. Miró primero a Patch, entonces fijó sus ojos sobre mí.
Una pequeña mueca apareció en su cara mientras se estiraba y agarraba mi 7Up. La cual yo había dejado sobre el borde de la mesa de billar. - “Discúlpeme, pero creo que eso es-“Comencé a decir. - “Tu no mencionaste que ella se viera tan bien”- le dijo él a Patch, limpiando su boca con el reverso de su mano. El habló con un fuerte acento irlandés. - “Tampoco le conté a ella lo mal que te ves tú”- le respondió Patch, que tenía su boca en el estado relajado que precede a una sonrisa. El chico se apoyó en la mesa de billar a mi lado y me ofreció su mano. - “Mi nombre es Rixon, amor” Le ofrecí mi mano de mala gana. - “Nora” - “Estoy interrumpiendo algo aquí?” dijo Rixon, mirándonos inquisidoramente a Patch y a mí. - “No” - dije al mismo tiempo que Patch decía - “Si”- . De repente, Rixon empujó juguetonamente a Patch, y los dos cayeron al suelo, rodando y dándose golpes. Se escuchaba el sonido de risas roncas, puños conectando con piel y tela rompiéndose. Entonces la espalda desnuda de Patch salió a la vista. Dos cicatrices la recorrían de largo. Comenzaban cerca a sus riñones y terminaban al borde de sus hombros, ampliándose, hasta formar un V al revés. Los bordes eran tan grotescos que yo casi jadeé horrorizada. “Oye, Quítate de encima” Grito Rixon. Patch se balanceó y se puso de pie, su camisa rota se abrió totalmente. El la arrancó del todo y la tiro a un bote de basura del mostrador. - “Dame tu camisa” le dijo a Rixon. Rixon me dirigió un guió malvado. - “Qué crees, Nora? Deberíamos devolverle su camisa?” Patch amagó juguetonamente hacia él, y las manos de Rixon volaron hacia sus hombros. - “Tranquilízate” dijo el retrocediendo. El se quito su camisa y se la pasó a Patch, revelando una ceñida camisilla blanca que tenía debajo. Mientras Patch deslizaba su camisa sobre unos abdominales lo suficientemente duros para causar un aleteo en mi estomago, Rixon se dirigió hacia mí. - “Te contó el cómo obtuvo su sobrenombre?” - “Perdón?” - “Antes de que nuestro amigo Patch quedara enviciado con el billar, le gustaba el boxeo irlandés a puño limpio. Y no era muy bueno en ello.” Rixon movió su cabeza. - “La verdad sea dicha, el era realmente patético. Yo pasé la mayoría de las noches remendándolo, y poco después todos comenzaron a llamarlo Patch. Le dije que dejara de boxear pero nunca me escuchó” Patch me miró y me dio su mejor mirada de soy el ganador de medalla de oro en pelea de bares. Su cara por si sola era suficiente para asustarme, pero debajo de su exterior rudo, contenía una nota de deseo. De hecho era más que una nota. Era toda una sinfonía de deseo. Patch señaló la escalera con su cabeza y me ofreció su mano. - “Salgamos de aquí” - dijo él. - “A donde vamos?” - pregunté, sintiendo mi estomago caer hasta mis rodillas. - “Ya verás” Mientras subíamos la escalera, Rixon me gritaba - “Buena suerte con él, amor”
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lunes, 31 de marzo de 2014
CAPITULO 16
Capítulo 16.
Vee estaba inclinada contra mi casillero, perdiendo el tiempo lanzando un marcador de color púrpura. - “Hola,”- ella dijo cuando no hubo nadie que quedara en el pasillo entre nosotras - “Donde has estado? Te busqué En el laboratorio de electrónica y en la biblioteca.” - “Tuve una reunión con la Señorita Greene, la nueva psicóloga escolar.”- Le dije con naturalidad, pero en el interior tenía una sensación de estremecimiento. No podía parar de pensar en Elliot interrumpiendo en mi casa. Que lo estaba deteniendo de hacerlo de nuevo? O de hacer algo peor? - “Que sucede?” - Pregunto Vee. Di vuelta a la combinación de mi casillero e intercambie los libros. - “Sabes cuánto cuesta un buen sistema de alarma?” - “Sin ofender, nena, pero nadie va a roba tu carro.” Inmovilicé a Vee con una malévola mirada. - “Es para mi casa. Quiero estar segura de que Elliot no se volverá a meter otra vez.” Vee miro alrededor y aclaro su garganta. - “Que?” -Dije. Vee levanto las manos. - “Nada. Nada. Si todavía estas empeñada en atribuirle eso a Elliot…Ese estas en tu derecho. Es un loco derecho, pero bueno, es tuyo.” Cerré la puerta de mi casillero y el ruido hizo eco por el pasillo. Reprimí la respuesta acusatoria de que ella de todas las personas debería creerme y en cambio dije.-“Voy de camino a la biblioteca y tengo un poco de prisa,” - Salimos del edificio y recorrimos el terreno hacia el estacionamiento y me detuve, miré alrededor buscando el Fiat, pero así fue como recordé que mi mama me había dejado de camino a su trabajo esta mañana y Vee con el brazo roto no estaba manejando.
- “Mierda,” - Dijo Vee, leyendo mis pensamientos. - “Estamos sin carro.” Protegiendo mis ojos del sol, mire hacia la calle. - “Supongo que eso significa que tenemos que caminar.” - “No tenemos. Tú lo harás. Te acompañaría pero una vez a la semana es mi límite de la biblioteca.” - “No has estado en la biblioteca esta semana,” - Señale. - “Si pero voy a tener que ir mañana.” - “Mañana es jueves. En toda tu vida, alguna vez has estudiado un jueves?” Vee golpeo ligeramente su labio con una uña y adopto una expresión pensativa. -“Alguna vez he estudiado un miércoles?” - “No que yo recuerde.” - “Hay lo tienes. No puedo ir. Eso sería en contra de la tradición.” Treinta minutos después, subí los escalones que conducían hacia la puerta principal de la biblioteca. Una vez adentro, puse la tarea en un segundo plano y me dirigí directamente a la sala de computadoras, en donde busque el internet tratando de encontrar más información sobre “La Colgada de Kinghorn” No encontré mucho. Originalmente eso había sido un gran despliegue publicitario, pero después de que se descubrió la nota de suicidio y Elliot fue puesto en libertad, las noticias cambiaron. Era tiempo de hacer un viaje a Portland. No iba a aprender mucho examinando artículos de prensa, pero tal vez tendría mejor suerte haciendo un trabajo de campo allá. Me desconecte del sistema y llame a mi mama. - “Tengo que estar esta noche en casa a las nueve?” - “Si, por qué?” - “Estaba pensando en tomar un bus hacia Portland.”
Ella me dio una de sus sonrisas Debes pensar que estoy loca- - “Necesito entrevistar algunos estudiantes de la preparatoria Kinghorn,” Dije. - “Es para un proyecto que he estado investigando,” Eso no era una mentira. No realmente. Por supuesto sería mucho más fácil justificarlo si yo no estuviera agobiada por la culpa de mantener la interrupción forzada en completo secreto y asegurarme de que la policía no la visitara. Había pensado en decírselo, pero cada vez que abría mi boca para decir las palabras, se esfumaban. Estábamos luchando por sobrevivir. Necesitábamos los ingresos de mi madre. Si le decía acerca de Elliot, ella renunciaría inmediatamente. - “No puedes ir a la ciudad sola. Es una noche de escuela y oscurecerá pronto. Además, para cuando llegues allá, los estudiantes se habrán ido.” Lancé un suspiro. . Está bien, estaré en casa pronto.” - “Se que te prometí un aventón, pero estoy atascada en mi oficina.”- La oí acomodando sus papeles e imagine que tenía el teléfono acunado bajo la barbilla y el cable enrollado en el cuerpo varias veces. - “Es demasiado pedirte que camines?” El tiempo estaba solo un poco frio. Yo tenía mi chaqueta de jean y tenía mis piernas. Podría caminar. El plan sonaba mucho más razonable en mi cabeza, por que la idea de de caminar a casa dejaba un vacio en mi interior. Pero, aparte de pasar la noche en la biblioteca, no veía ninguna otra opción. Estaba casi en las puertas de la biblioteca cuando oí mi nombre. Dando la vuelta, me encontré con Marcie Millar acortando la distancia entre nosotras. - “Oí lo que le ocurrió a Vee,” - Ella dijo. - “Es realmente triste, quiero decir, quien la atacaría? A menos que, ya sabes, no pudieron evitarlo. Tal vez fue en defensa propia, oí que estaba oscuro y llovía, sería fácil confundir a Vee con un alce. O un oso, o un búfalo. Realmente con cualquier animal corpulento.” - “Cielos, fue muy agradable hablar contigo, pero hay un montón de cosas que preferiría estar haciendo. Como meter mi mano en el vertedero de residuos.” - Seguí hacia la salida. - “Espero que ella se haya alejado de esas comidas de hospital,” - Marcie dijo, persiguiéndome de cerca. - “He escuchado que son altas en grasa. Ella no podría estar de pie con más peso.” Di una vuelta. - “Eso es todo. Una palabra más y yo…” - Las dos sabíamos que se trataba de una amenaza vacía. Marcie sonrió tontamente. - “Tú Qué?” - “Ramera.” Dije. - “Estrafalaria.” - “Perra.” - “Fenómeno.” - “Cerda anoréxica.” - “Wow,” - Dijo Marcie, tambaleándose melodramáticamente con una mano presionada en su corazón. - “Se supone que tengo que actuar ofendida? Por tratar de tener esta talla. Viejas noticias. Por lo menos se ejercer un poco de auto-control.” El guardia de seguridad parado en las puertas aclaro su garganta. - “Está bien, terminen esto. Continúenlo afuera o voy a tener que llevarlas a las dos a mi oficina y comenzare a llamar a sus padres.” - “Hable con ella,” - Dijo Marcie, señalándome con un dedo. “- Yo soy la única que está tratando de ser amable. Ella verbalmente me ataco. Yo solo estaba ofreciendo mis condolencias por lo que le ocurrió a su amiga.” - “Dije que afuera.” - “Se ve bien en uniforme.” - Marcie le dijo, destellando su toxica sonrisa. El sacudió la cabeza hacia las puertas.- “Largo de aquí.” Pero no sonó tan rudo. Marcie desfilo hacia las puertas. “- Te importaría alcanzar la puerta por mi? Tengo manos cortas.” - Ella estaba sosteniendo un libro empastado. El guardia presiono el botón para discapacitados y las puertas se abrieron automáticamente.
- “Gracias,” - Dijo Marcie, enviándole un beso. No la perseguí. No estaba segura de lo que ocurriría si lo hacía, pero estaba llena de emociones negativas que en realidad podía hacer algo que lamentara. Los insultos y las peleas no estaban en mí. A menos que se tratara de Marcie Millar. Di la vuelta y me dirigí a los ascensores de la biblioteca. Entre en la jaula de metal y pulse el botón para dirigirme al sótano. Yo podía haber esperado unos pocos minutos a que Marcie se fuera, pero conocía otra manera de salir y decidí tomarla. Hace cinco años, la ciudad había aprobado la mudanza de la biblioteca pública a un edificio histórico justo en el Viejo Centro de Coldwater. El rojo ladrillo se remontaba a la década de los 1850, y el edificio terminaba con una romántica cúpula y una gran ventana para observar las embarcaciones llegar por el mar. Lamentablemente, el edificio no incluía un estacionamiento, así que un túnel había sido excavado para conectar la librería con el Palacio de Justicia al otro lado de la calle. El garaje ahora servía a ambos edificios. El ascensor se detuvo y me baje. El túnel estaba iluminado por luces fluorescentes que parpadeaban un pálido color purpura. Me tomo un momento obligar a mis pies para comenzar a caminar. Estaba golpeada por el repentino pensamiento de mi padre en la noche que murió, me pregunte si él había estado en una calle tan alejada y oscura como el túnel que tenía por delante. Comenzando a caminar, me dije a mi misma, solo había sido un acto de violencia al azar. Has pasado el último año paranoica sobre cada callejón oscuro, habitación oscura o armario oscuro. No puedes vivir toda la vida con el miedo de que tengas un arma apuntando hacia ti. Determinada a probar que mi miedo estaba solo en mi cabeza me dirigí por el túnel, escuchando el suave golpe de mis zapatos en el concreto. Cambiando mi mochila a mi hombro izquierdo, calcule cuanto podía tomarme caminar a casa si tomaba o no un atajo por las vías del ferrocarril ya que había caído el anochecer. Esperaba que si mantenía mis pensamientos optimistas y ocupados, no tendría tiempo de concentrarme en mi creciente sensación de alarma. El túnel termino y una figura estaba parada justo al frente Me detuve a mitad del camino y mi corazón cayó en unos pocos latidos. Patch llevaba una camiseta negra, unos jeans sueltos y botas con punta de platino. Sus ojos parecían como si no siguieran las reglas. Su sonrisa era demasiado astuta para reconfortar. - “Que estas haciendo aquí?” - Pregunte, retirando un puñado de cabello de mi cara y mirando más allá de la salida de automóviles en la superficie. Yo sabía que estaba al frente, pero varias de las fluorescentes luces en el techo estaban fuera de servicio, lo que hacía difícil ver con claridad si había una violación, asesinato o cualquier otra actividad corrupta en la mente de Patch, el me había acorralado en el lugar perfecto. Cuando Patch se movió hacia mí, yo retrocedí. Encontré un coche y vi mi oportunidad. Me pase alrededor posicionándome en el lado opuesto a donde estaba Patch, con el coche entre nosotros. Patch me miro por encima del coche, con las cejas levantadas. - “Tengo preguntas,” - Dije, - “Muchas preguntas.” - “Sobre qué?” - “Sobre todo.” Su boca se torció y yo estaba bastante segura de que él estaba luchando contra una sonrisa.-“Y si mis respuestas no tienen éxito, vas a escapar?” - El señaló con la cabeza en dirección a la salida del estacionamiento. Ese era el plan. Más o menos. Era dar y tomar unas cuantas cosas que eran evidentes, como el hecho de que Patch era mucho más rápido que yo. - “Vamos a oír esas preguntas,” El dijo. - “Como sabias que estaría en la biblioteca esta noche?” - “Un buen presentimiento” Ni por un momento creí que Patch estaba aquí por un presentimiento. Había un lado del que era casi depredador, si las fuerzas armadas lo conocieran, harían todo lo que estuviera en su poder para reclutarlo. El se lanzo hacia la izquierda, yo contrarreste su movimiento, corriendo hacia la parte trasera del coche. Cuando Patch se detuvo, yo también lo hice. El estaba en la parte delantera del coche y yo en la cola.
- “Donde estuviste el domingo en la tarde?” - Pregunte, - “Me seguiste cuando fui de compras con Vee?” - Patch no pudo haber sido el chico de la máscara de Sky, pero eso no significaba que no estuviera involucrado en la cadena de los perturbadores acontecimientos. El estaba ocultándome algo. Había estado ocultado algo desde el día en que nos conocimos. ¿Era coincidencia que el último día normal en mi vida había sido antes de ese fatídico día? No lo creo. - “No. Como les fue, por cierto? Compraron algo? - “Tal vez.” Dije con la guardia abajo. - “Como qué?” Recordé. Vee y yo solo habíamos hecho compras en Victoria Secret. Había gastado treinta dólares en el sujetador de encaje negro, y yo había estado a punto de no ir allí. En vez de eso relacione la tarde, empezando con la sensación de que estaba siendo perseguida y terminando con encontrar a Vee al lado de la carretera, como la victima de un brutal ataque. - “Bien?”- Exigí cuando termine. - “Tienes algo que decir?” - “No,” - “No tienes idea de lo que le ocurrió a Vee?” - “Otra vez, no.” - “No te creo,” - “Eso es porque tienes problemas de confianza.” - El extendió las dos manos en el coche, apoyándose en el capó. - “Hemos hablado de esto.” Sentí mi humor echar chispas. Patch había cambiado la conversación de nuevo. En lugar de la atención estar en el, estaba de nuevo en mi. Especialmente no me gustaba recordar que en cierta medida el sabia cosas de mí. Cosas privadas. Como mis problemas de confianza. El se abalanzo hacia la derecha. Me escape de él y pare cuando él lo hizo. Mientras estábamos en un punto muerto sus ojos se fijaron en los míos, casi como si estuviera tratando de comprender mi próximo movimiento.
-“Que sucedió en el Arcángel? Tú me salvaste?” - Pregunte. - “Si yo te hubiera salvado, no estaríamos parados aquí teniendo esta conversación.” - “Te refieres a que si no me hubieras salvado no estaríamos aquí. Yo estaría muerta.” - “Eso no fue lo que dije.” No tenía idea a lo que él se refería.- “Por qué no estaríamos parados aquí?” - “Tu aun estarías aquí.” - El hizo una pausa. - “Yo probablemente no estaría.” Antes de que pudiera comprender lo que él estaba hablando, el de nuevo se lanzo hacia mí, esta vez atacando desde la derecha, confundida por el momento, puse algo de distancia entre nosotros. En lugar de detenerse, Patch bordeo el coche. Salí apresuradamente corriendo directamente por el estacionamiento. Pase tres coches antes de que él se apoderara de mi brazo. El me hizo girar y me apoyo contra un poste de cemento. - “Falta mucho para llevar a cabo ese plan,” Dijo. Lo mire. Era atemorizante, sin embargo. El destello una sonrisa llena de una oscura intención, lo que confirmaba que yo tenía toda la razón para sudar libremente. - “Que está pasando?” - Dije. Trabajando duro para sonar agresiva. - “Como es que puedo oír tu voz en mi cabeza? Y porque dijiste que habías venido a la escuela por mi?” - “Estaba cansado de admirar tus piernas a distancia.” - “Quiero la verdad,” - Trague saliva. - “Merezco una revelación completa.” - “Una revelación completa,” - el repitió con una tímida sonrisa. - “Tiene esto algo que ver con la promesa que hiciste de exponerme? Exactamente de que estamos hablando aquí?” No podía recordar de lo que estábamos hablando. Todo lo que sabía era que la mirada de Patch se sentía especialmente abrasadora. Tenía que romper con el contacto visual, así que mire mis manos. Estaban brillando por el sudor y las puse detrás de mi espalda. - “Tengo que irme,” - Dije. - “Tengo tarea.” - Que ocurrió allá?” Inclino la barbilla hacia los ascensores. - “Nada.” Antes de que pudiera detenerlo, el había presionado la palma de mi mano contra él, formando una torre con nuestras manos. El deslizó sus dedos entre los míos, cerrándome contra él. - “Tus nudillos son blancos.” - Dijo, pasando su boca a través de ellos. - “Y saliste luciendo alterada.” - “Déjalo. Y no estoy de humor. Así que si me disculpas, tengo que hacer tarea-” - “Nora.”- Patch dijo mi nombre suavemente. Con toda la intención de conseguir lo que quería. - “Tuve una pelea con Marcie Millar.” - No tenía idea de donde había salido la confesión. La última cosa que quería darle a Patch era otra ventana abierta en mi interior. –“De acuerdo? Dije, con una nota de desesperación en mi voz. Satisfecho? Me dejaras ir ahora?” -“Marcie Millar?” Trate de desatar mis dedos, pero Patch tenía una idea diferente. - “No conoces a Marcie Millar” - Dije cínicamente - “Difícil de creer, primero por qué vas a Coldwater y segundo por que tienes un cromosoma Y.” - “Cuéntame acerca de la pelea,” Dijo, - “Ella llamo a Vee gorda.” - “Y?” - “Yo la llame cerda anoréxica.” Patch parecía luchar por no romperse a reír.- “Eso es todo? Sin puños? Sin arañazos, o jalones de cabello?” Entrecerré mis ojos y lo mire. - “Vamos a tener que enseñarte a pelear, Ángel? - “Yo puedo pelear.” - Levante la barbilla a pesar de la mentira. Esta vez el no refreno la sonrisa. - “De hecho, he tenido clases de boxeo,” - Kickboxing, en el gimnasio, una vez. Patch extendió su mano como un objetivo. - “Dame un golpe, tan fuerte como puedas.” - “No soy fanática de la violencia sin sentido.” - “Estamos solos aquí abajo.” - Las botas de Patch tocaban mis zapatos. - “Un chico como yo podría tomar ventaja de una chica como tú. Mejor muéstrame lo que tienes.” Me aleje y la motocicleta negra de Patch apareció a la vista. - “Déjame darte un aventón.” El ofreció. - “Caminare.” - “Es tarde y está oscuro.” Me guste o no, el tenia un punto. Pero por dentro, estaba atrapada en un juego de tira y afloja. Había sido algo estúpido caminar a casa en primer lugar, y ahora estaba atrapada entre dos decisiones, viajar con Patch o arriesgarme a que hubiera alguien peor por ahí. - “Estoy empezando a pensar que la única razón por la que sigues ofreciendo llevarme es por qué sabes que no me gustan estas cosas.” - Suspire, me coloque el casco, y luego me incline hacia él, no era mi culpa acurrucarme y quedar tan cerca. El asiento no era exactamente espacioso. Patch hizo un sonido bajo de diversión. - “Puedo pensar en un par de razones.” El acelero por el estacionamiento, dirigiéndose hacia la salida. Había un puesto de cobro con una maquina de tiquetes roja y banca que prohibía la salida. Me estaba preguntando si Patch tenía suficiente dinero para meter en la maquina, cuando el hizo una suave parada que me acerco aun mas a él. Le pago a la maquina y después manejo hacia la carretera. El paro la moto en la entrada de mi granja y me sujete a él para mantener el equilibrio mientras me bajaba. Le devolví el casco. - “Gracias por el aventón.” - Dije - “Que vas a hacer el sábado en la noche?” Hubo un momento de pausa. - “Tengo una cita con lo habitual.” Eso pareció despertar su interés.-“ Lo habitual?” - “Tarea.” - “Cancélalas.” Me estaba sintiendo más relajada. Patch era cálido y solido, y olía fantástico. Como a menta y a rica tierra oscura. Nadie había saltado sobre nosotros de camino a casa y todas las ventanas en el nivel de debajo de la granja brillaban con luz. Por primera vez en todo el día me sentí segura. Con excepción de que Patch me había acorralado en un oscuro túnel y que probablemente estaba asechándome. Tal vez no estaba tan segura. - “No salgo con extraños,” - Dije. - “Yo sí. Bueno. Te recogeré a las cinco.”
Vee estaba inclinada contra mi casillero, perdiendo el tiempo lanzando un marcador de color púrpura. - “Hola,”- ella dijo cuando no hubo nadie que quedara en el pasillo entre nosotras - “Donde has estado? Te busqué En el laboratorio de electrónica y en la biblioteca.” - “Tuve una reunión con la Señorita Greene, la nueva psicóloga escolar.”- Le dije con naturalidad, pero en el interior tenía una sensación de estremecimiento. No podía parar de pensar en Elliot interrumpiendo en mi casa. Que lo estaba deteniendo de hacerlo de nuevo? O de hacer algo peor? - “Que sucede?” - Pregunto Vee. Di vuelta a la combinación de mi casillero e intercambie los libros. - “Sabes cuánto cuesta un buen sistema de alarma?” - “Sin ofender, nena, pero nadie va a roba tu carro.” Inmovilicé a Vee con una malévola mirada. - “Es para mi casa. Quiero estar segura de que Elliot no se volverá a meter otra vez.” Vee miro alrededor y aclaro su garganta. - “Que?” -Dije. Vee levanto las manos. - “Nada. Nada. Si todavía estas empeñada en atribuirle eso a Elliot…Ese estas en tu derecho. Es un loco derecho, pero bueno, es tuyo.” Cerré la puerta de mi casillero y el ruido hizo eco por el pasillo. Reprimí la respuesta acusatoria de que ella de todas las personas debería creerme y en cambio dije.-“Voy de camino a la biblioteca y tengo un poco de prisa,” - Salimos del edificio y recorrimos el terreno hacia el estacionamiento y me detuve, miré alrededor buscando el Fiat, pero así fue como recordé que mi mama me había dejado de camino a su trabajo esta mañana y Vee con el brazo roto no estaba manejando.
- “Mierda,” - Dijo Vee, leyendo mis pensamientos. - “Estamos sin carro.” Protegiendo mis ojos del sol, mire hacia la calle. - “Supongo que eso significa que tenemos que caminar.” - “No tenemos. Tú lo harás. Te acompañaría pero una vez a la semana es mi límite de la biblioteca.” - “No has estado en la biblioteca esta semana,” - Señale. - “Si pero voy a tener que ir mañana.” - “Mañana es jueves. En toda tu vida, alguna vez has estudiado un jueves?” Vee golpeo ligeramente su labio con una uña y adopto una expresión pensativa. -“Alguna vez he estudiado un miércoles?” - “No que yo recuerde.” - “Hay lo tienes. No puedo ir. Eso sería en contra de la tradición.” Treinta minutos después, subí los escalones que conducían hacia la puerta principal de la biblioteca. Una vez adentro, puse la tarea en un segundo plano y me dirigí directamente a la sala de computadoras, en donde busque el internet tratando de encontrar más información sobre “La Colgada de Kinghorn” No encontré mucho. Originalmente eso había sido un gran despliegue publicitario, pero después de que se descubrió la nota de suicidio y Elliot fue puesto en libertad, las noticias cambiaron. Era tiempo de hacer un viaje a Portland. No iba a aprender mucho examinando artículos de prensa, pero tal vez tendría mejor suerte haciendo un trabajo de campo allá. Me desconecte del sistema y llame a mi mama. - “Tengo que estar esta noche en casa a las nueve?” - “Si, por qué?” - “Estaba pensando en tomar un bus hacia Portland.”
Ella me dio una de sus sonrisas Debes pensar que estoy loca- - “Necesito entrevistar algunos estudiantes de la preparatoria Kinghorn,” Dije. - “Es para un proyecto que he estado investigando,” Eso no era una mentira. No realmente. Por supuesto sería mucho más fácil justificarlo si yo no estuviera agobiada por la culpa de mantener la interrupción forzada en completo secreto y asegurarme de que la policía no la visitara. Había pensado en decírselo, pero cada vez que abría mi boca para decir las palabras, se esfumaban. Estábamos luchando por sobrevivir. Necesitábamos los ingresos de mi madre. Si le decía acerca de Elliot, ella renunciaría inmediatamente. - “No puedes ir a la ciudad sola. Es una noche de escuela y oscurecerá pronto. Además, para cuando llegues allá, los estudiantes se habrán ido.” Lancé un suspiro. . Está bien, estaré en casa pronto.” - “Se que te prometí un aventón, pero estoy atascada en mi oficina.”- La oí acomodando sus papeles e imagine que tenía el teléfono acunado bajo la barbilla y el cable enrollado en el cuerpo varias veces. - “Es demasiado pedirte que camines?” El tiempo estaba solo un poco frio. Yo tenía mi chaqueta de jean y tenía mis piernas. Podría caminar. El plan sonaba mucho más razonable en mi cabeza, por que la idea de de caminar a casa dejaba un vacio en mi interior. Pero, aparte de pasar la noche en la biblioteca, no veía ninguna otra opción. Estaba casi en las puertas de la biblioteca cuando oí mi nombre. Dando la vuelta, me encontré con Marcie Millar acortando la distancia entre nosotras. - “Oí lo que le ocurrió a Vee,” - Ella dijo. - “Es realmente triste, quiero decir, quien la atacaría? A menos que, ya sabes, no pudieron evitarlo. Tal vez fue en defensa propia, oí que estaba oscuro y llovía, sería fácil confundir a Vee con un alce. O un oso, o un búfalo. Realmente con cualquier animal corpulento.” - “Cielos, fue muy agradable hablar contigo, pero hay un montón de cosas que preferiría estar haciendo. Como meter mi mano en el vertedero de residuos.” - Seguí hacia la salida. - “Espero que ella se haya alejado de esas comidas de hospital,” - Marcie dijo, persiguiéndome de cerca. - “He escuchado que son altas en grasa. Ella no podría estar de pie con más peso.” Di una vuelta. - “Eso es todo. Una palabra más y yo…” - Las dos sabíamos que se trataba de una amenaza vacía. Marcie sonrió tontamente. - “Tú Qué?” - “Ramera.” Dije. - “Estrafalaria.” - “Perra.” - “Fenómeno.” - “Cerda anoréxica.” - “Wow,” - Dijo Marcie, tambaleándose melodramáticamente con una mano presionada en su corazón. - “Se supone que tengo que actuar ofendida? Por tratar de tener esta talla. Viejas noticias. Por lo menos se ejercer un poco de auto-control.” El guardia de seguridad parado en las puertas aclaro su garganta. - “Está bien, terminen esto. Continúenlo afuera o voy a tener que llevarlas a las dos a mi oficina y comenzare a llamar a sus padres.” - “Hable con ella,” - Dijo Marcie, señalándome con un dedo. “- Yo soy la única que está tratando de ser amable. Ella verbalmente me ataco. Yo solo estaba ofreciendo mis condolencias por lo que le ocurrió a su amiga.” - “Dije que afuera.” - “Se ve bien en uniforme.” - Marcie le dijo, destellando su toxica sonrisa. El sacudió la cabeza hacia las puertas.- “Largo de aquí.” Pero no sonó tan rudo. Marcie desfilo hacia las puertas. “- Te importaría alcanzar la puerta por mi? Tengo manos cortas.” - Ella estaba sosteniendo un libro empastado. El guardia presiono el botón para discapacitados y las puertas se abrieron automáticamente.
- “Gracias,” - Dijo Marcie, enviándole un beso. No la perseguí. No estaba segura de lo que ocurriría si lo hacía, pero estaba llena de emociones negativas que en realidad podía hacer algo que lamentara. Los insultos y las peleas no estaban en mí. A menos que se tratara de Marcie Millar. Di la vuelta y me dirigí a los ascensores de la biblioteca. Entre en la jaula de metal y pulse el botón para dirigirme al sótano. Yo podía haber esperado unos pocos minutos a que Marcie se fuera, pero conocía otra manera de salir y decidí tomarla. Hace cinco años, la ciudad había aprobado la mudanza de la biblioteca pública a un edificio histórico justo en el Viejo Centro de Coldwater. El rojo ladrillo se remontaba a la década de los 1850, y el edificio terminaba con una romántica cúpula y una gran ventana para observar las embarcaciones llegar por el mar. Lamentablemente, el edificio no incluía un estacionamiento, así que un túnel había sido excavado para conectar la librería con el Palacio de Justicia al otro lado de la calle. El garaje ahora servía a ambos edificios. El ascensor se detuvo y me baje. El túnel estaba iluminado por luces fluorescentes que parpadeaban un pálido color purpura. Me tomo un momento obligar a mis pies para comenzar a caminar. Estaba golpeada por el repentino pensamiento de mi padre en la noche que murió, me pregunte si él había estado en una calle tan alejada y oscura como el túnel que tenía por delante. Comenzando a caminar, me dije a mi misma, solo había sido un acto de violencia al azar. Has pasado el último año paranoica sobre cada callejón oscuro, habitación oscura o armario oscuro. No puedes vivir toda la vida con el miedo de que tengas un arma apuntando hacia ti. Determinada a probar que mi miedo estaba solo en mi cabeza me dirigí por el túnel, escuchando el suave golpe de mis zapatos en el concreto. Cambiando mi mochila a mi hombro izquierdo, calcule cuanto podía tomarme caminar a casa si tomaba o no un atajo por las vías del ferrocarril ya que había caído el anochecer. Esperaba que si mantenía mis pensamientos optimistas y ocupados, no tendría tiempo de concentrarme en mi creciente sensación de alarma. El túnel termino y una figura estaba parada justo al frente Me detuve a mitad del camino y mi corazón cayó en unos pocos latidos. Patch llevaba una camiseta negra, unos jeans sueltos y botas con punta de platino. Sus ojos parecían como si no siguieran las reglas. Su sonrisa era demasiado astuta para reconfortar. - “Que estas haciendo aquí?” - Pregunte, retirando un puñado de cabello de mi cara y mirando más allá de la salida de automóviles en la superficie. Yo sabía que estaba al frente, pero varias de las fluorescentes luces en el techo estaban fuera de servicio, lo que hacía difícil ver con claridad si había una violación, asesinato o cualquier otra actividad corrupta en la mente de Patch, el me había acorralado en el lugar perfecto. Cuando Patch se movió hacia mí, yo retrocedí. Encontré un coche y vi mi oportunidad. Me pase alrededor posicionándome en el lado opuesto a donde estaba Patch, con el coche entre nosotros. Patch me miro por encima del coche, con las cejas levantadas. - “Tengo preguntas,” - Dije, - “Muchas preguntas.” - “Sobre qué?” - “Sobre todo.” Su boca se torció y yo estaba bastante segura de que él estaba luchando contra una sonrisa.-“Y si mis respuestas no tienen éxito, vas a escapar?” - El señaló con la cabeza en dirección a la salida del estacionamiento. Ese era el plan. Más o menos. Era dar y tomar unas cuantas cosas que eran evidentes, como el hecho de que Patch era mucho más rápido que yo. - “Vamos a oír esas preguntas,” El dijo. - “Como sabias que estaría en la biblioteca esta noche?” - “Un buen presentimiento” Ni por un momento creí que Patch estaba aquí por un presentimiento. Había un lado del que era casi depredador, si las fuerzas armadas lo conocieran, harían todo lo que estuviera en su poder para reclutarlo. El se lanzo hacia la izquierda, yo contrarreste su movimiento, corriendo hacia la parte trasera del coche. Cuando Patch se detuvo, yo también lo hice. El estaba en la parte delantera del coche y yo en la cola.
- “Donde estuviste el domingo en la tarde?” - Pregunte, - “Me seguiste cuando fui de compras con Vee?” - Patch no pudo haber sido el chico de la máscara de Sky, pero eso no significaba que no estuviera involucrado en la cadena de los perturbadores acontecimientos. El estaba ocultándome algo. Había estado ocultado algo desde el día en que nos conocimos. ¿Era coincidencia que el último día normal en mi vida había sido antes de ese fatídico día? No lo creo. - “No. Como les fue, por cierto? Compraron algo? - “Tal vez.” Dije con la guardia abajo. - “Como qué?” Recordé. Vee y yo solo habíamos hecho compras en Victoria Secret. Había gastado treinta dólares en el sujetador de encaje negro, y yo había estado a punto de no ir allí. En vez de eso relacione la tarde, empezando con la sensación de que estaba siendo perseguida y terminando con encontrar a Vee al lado de la carretera, como la victima de un brutal ataque. - “Bien?”- Exigí cuando termine. - “Tienes algo que decir?” - “No,” - “No tienes idea de lo que le ocurrió a Vee?” - “Otra vez, no.” - “No te creo,” - “Eso es porque tienes problemas de confianza.” - El extendió las dos manos en el coche, apoyándose en el capó. - “Hemos hablado de esto.” Sentí mi humor echar chispas. Patch había cambiado la conversación de nuevo. En lugar de la atención estar en el, estaba de nuevo en mi. Especialmente no me gustaba recordar que en cierta medida el sabia cosas de mí. Cosas privadas. Como mis problemas de confianza. El se abalanzo hacia la derecha. Me escape de él y pare cuando él lo hizo. Mientras estábamos en un punto muerto sus ojos se fijaron en los míos, casi como si estuviera tratando de comprender mi próximo movimiento.
-“Que sucedió en el Arcángel? Tú me salvaste?” - Pregunte. - “Si yo te hubiera salvado, no estaríamos parados aquí teniendo esta conversación.” - “Te refieres a que si no me hubieras salvado no estaríamos aquí. Yo estaría muerta.” - “Eso no fue lo que dije.” No tenía idea a lo que él se refería.- “Por qué no estaríamos parados aquí?” - “Tu aun estarías aquí.” - El hizo una pausa. - “Yo probablemente no estaría.” Antes de que pudiera comprender lo que él estaba hablando, el de nuevo se lanzo hacia mí, esta vez atacando desde la derecha, confundida por el momento, puse algo de distancia entre nosotros. En lugar de detenerse, Patch bordeo el coche. Salí apresuradamente corriendo directamente por el estacionamiento. Pase tres coches antes de que él se apoderara de mi brazo. El me hizo girar y me apoyo contra un poste de cemento. - “Falta mucho para llevar a cabo ese plan,” Dijo. Lo mire. Era atemorizante, sin embargo. El destello una sonrisa llena de una oscura intención, lo que confirmaba que yo tenía toda la razón para sudar libremente. - “Que está pasando?” - Dije. Trabajando duro para sonar agresiva. - “Como es que puedo oír tu voz en mi cabeza? Y porque dijiste que habías venido a la escuela por mi?” - “Estaba cansado de admirar tus piernas a distancia.” - “Quiero la verdad,” - Trague saliva. - “Merezco una revelación completa.” - “Una revelación completa,” - el repitió con una tímida sonrisa. - “Tiene esto algo que ver con la promesa que hiciste de exponerme? Exactamente de que estamos hablando aquí?” No podía recordar de lo que estábamos hablando. Todo lo que sabía era que la mirada de Patch se sentía especialmente abrasadora. Tenía que romper con el contacto visual, así que mire mis manos. Estaban brillando por el sudor y las puse detrás de mi espalda. - “Tengo que irme,” - Dije. - “Tengo tarea.” - Que ocurrió allá?” Inclino la barbilla hacia los ascensores. - “Nada.” Antes de que pudiera detenerlo, el había presionado la palma de mi mano contra él, formando una torre con nuestras manos. El deslizó sus dedos entre los míos, cerrándome contra él. - “Tus nudillos son blancos.” - Dijo, pasando su boca a través de ellos. - “Y saliste luciendo alterada.” - “Déjalo. Y no estoy de humor. Así que si me disculpas, tengo que hacer tarea-” - “Nora.”- Patch dijo mi nombre suavemente. Con toda la intención de conseguir lo que quería. - “Tuve una pelea con Marcie Millar.” - No tenía idea de donde había salido la confesión. La última cosa que quería darle a Patch era otra ventana abierta en mi interior. –“De acuerdo? Dije, con una nota de desesperación en mi voz. Satisfecho? Me dejaras ir ahora?” -“Marcie Millar?” Trate de desatar mis dedos, pero Patch tenía una idea diferente. - “No conoces a Marcie Millar” - Dije cínicamente - “Difícil de creer, primero por qué vas a Coldwater y segundo por que tienes un cromosoma Y.” - “Cuéntame acerca de la pelea,” Dijo, - “Ella llamo a Vee gorda.” - “Y?” - “Yo la llame cerda anoréxica.” Patch parecía luchar por no romperse a reír.- “Eso es todo? Sin puños? Sin arañazos, o jalones de cabello?” Entrecerré mis ojos y lo mire. - “Vamos a tener que enseñarte a pelear, Ángel? - “Yo puedo pelear.” - Levante la barbilla a pesar de la mentira. Esta vez el no refreno la sonrisa. - “De hecho, he tenido clases de boxeo,” - Kickboxing, en el gimnasio, una vez. Patch extendió su mano como un objetivo. - “Dame un golpe, tan fuerte como puedas.” - “No soy fanática de la violencia sin sentido.” - “Estamos solos aquí abajo.” - Las botas de Patch tocaban mis zapatos. - “Un chico como yo podría tomar ventaja de una chica como tú. Mejor muéstrame lo que tienes.” Me aleje y la motocicleta negra de Patch apareció a la vista. - “Déjame darte un aventón.” El ofreció. - “Caminare.” - “Es tarde y está oscuro.” Me guste o no, el tenia un punto. Pero por dentro, estaba atrapada en un juego de tira y afloja. Había sido algo estúpido caminar a casa en primer lugar, y ahora estaba atrapada entre dos decisiones, viajar con Patch o arriesgarme a que hubiera alguien peor por ahí. - “Estoy empezando a pensar que la única razón por la que sigues ofreciendo llevarme es por qué sabes que no me gustan estas cosas.” - Suspire, me coloque el casco, y luego me incline hacia él, no era mi culpa acurrucarme y quedar tan cerca. El asiento no era exactamente espacioso. Patch hizo un sonido bajo de diversión. - “Puedo pensar en un par de razones.” El acelero por el estacionamiento, dirigiéndose hacia la salida. Había un puesto de cobro con una maquina de tiquetes roja y banca que prohibía la salida. Me estaba preguntando si Patch tenía suficiente dinero para meter en la maquina, cuando el hizo una suave parada que me acerco aun mas a él. Le pago a la maquina y después manejo hacia la carretera. El paro la moto en la entrada de mi granja y me sujete a él para mantener el equilibrio mientras me bajaba. Le devolví el casco. - “Gracias por el aventón.” - Dije - “Que vas a hacer el sábado en la noche?” Hubo un momento de pausa. - “Tengo una cita con lo habitual.” Eso pareció despertar su interés.-“ Lo habitual?” - “Tarea.” - “Cancélalas.” Me estaba sintiendo más relajada. Patch era cálido y solido, y olía fantástico. Como a menta y a rica tierra oscura. Nadie había saltado sobre nosotros de camino a casa y todas las ventanas en el nivel de debajo de la granja brillaban con luz. Por primera vez en todo el día me sentí segura. Con excepción de que Patch me había acorralado en un oscuro túnel y que probablemente estaba asechándome. Tal vez no estaba tan segura. - “No salgo con extraños,” - Dije. - “Yo sí. Bueno. Te recogeré a las cinco.”
CAPITULO 15
Capítulo 15
- ¿Piensas que Eliot asesinó a alguien? - ¡Shh! - Susurré a Vee mirando a través de las mesas del laboratorio, asegurándome que nadie hubiera escuchado. - No te ofendas, bebé, pero esto se está empezando a poner ridículo. Primero él me ataca. Ahora es un asesino. Perdóname, ¿pero Elliot? ¿Un asesino? Él es el chico más lindo que conozco. ¿Cuándo fue la última vez que olvidó sostener la puerta abierta para ti? Oh, sí, es cierto... nunca. Vee y yo estábamos en Biología, y Vee estaba tendida boca arriba sobre la mesa. Estábamos en el laboratorio tomando la presión arterial, y Vee supuestamente estaba descansando en silencio durante cinco minutos. Normalmente tendría que trabajar con Patch, pero el Entrenador nos dio un día libre, lo que quiere decir que éramos libres de elegir a nuestros compañeros. Vee y yo estábamos en la parte de atrás del salón. Patch estaba trabajando con un deportista llamado Thomas Rookery en el frente del salón. - Él fue interrogado como sospechoso en una investigación de asesinato. - Susurré, sintiendo los ojos del Entrenador gravitar hacia nosotras. Garabateé unas pocas notas en mi hoja de laboratorio. El sujeto está calmado y relajado. El sujeto se ha abstenido de hablar durante tres minutos y medio - La policía, obviamente pensó que él tenía un motivo y medió. - ¿Estás segura de que es el mismo Elliot? - ¿Cuántos Eliot Sunderses piensas que había en Kinghorn en Febrero? Vee golpeaba sus dedos en su estómago. - Es solo que es realmente... realmente difícil de creer. De cualquier manera, ¿qué pasa si fue interrogado? Lo importante es que fue liberado. No lo hallaron culpable. - Porque los policías encontraron una nota de suicidio escrita por Halverson. - Otra vez, ¿quién es Halverson? - Kjirten. - Dije impaciente - La chica que supuestamente se ahorcó. - Tal vez ella se ahorcó. Quiero decir, ¿qué tal si un día ella dijo, 'Hey, la vida apesta, y se ensartó a un árbol? Eso pasa. - ¿No encuentras un poco coincidente que su apartamento mostrara evidencias de una entrada a la fuerza cuando descubrieron la nota suicida? - Ella vivía en Porland. Las irrupciones a la fuerza pasan. - Pienso que alguien puso la nota. Alguien que quería a Elliot fuera del gancho. - ¿Quién querría a Elliot fuera del gancho? - Preguntó Vee. Le di mi mejor 'duh' mirada. Vee se apoyó con su codo bueno impulsándose.
- Entonces, estás diciendo que Elliot colgó a Kjisten de un árbol, puso una cuerda alrededor de su cuello, la empujó fuera de la extremidad, después hizo un trabajo de interrupción entrando a su apartamento y plantó una evidencia señalando un suicidio. - ¿Por qué no? Vee me devolvió la 'duh' mirada. - Porque la policía ya analizó todo. Y si ellos lo creyeron, entonces yo también. - ¿Qué piensas sobre que - Dije - solo unas semanas después de que Elliot fuera liberado del interrogatorio se transfirió de colegio? ¿Por qué alguien dejaría la Preparatoria Kinghorn para venir a CHS? - Tienes un punto ahí. - Creo que está tratando de escapar de su pasado. Pienso que se volvió demasiado incómodo asistir al colegio en el mismo campus en el que mató a Kjirsten. Se sentía culpable. - Toqué mis labios con el lápiz - Necesito conducir hasta Kinghorn y hacer preguntas. Ella solo murió hace dos meses: todo el mundo todavía debe estar murmurando sobre eso. - No lo sé, Nora, estoy teniendo malas vibraciones sobre poner en marcha una operación de espías en Kinghorn. Quiero decir, ¿vas a preguntar sobre Elliot específicamente? ¿Y si se entera? ¿Qué va a pensar él? Miré hacia ella. - Él solo tiene algo de qué preocuparse si es culpable. - Y después él te matará para silenciarte. - Vee sonrío como el gato Cheshire - Quiero averiguar quién me atacó tanto como tú, - Continuó de un modo más serio - pero juro por mi vida que no fue Elliot. Lo repasé en mi memoria como unas cien veces. No encaja. Ni siquiera está cerca. Confía en mí. - Está bien, tal vez Elliot no te atacó. - Dije tratando de apaciguar a Vee, pero no para limpiar el nombre de Elliot - Él todavía tiene mucho en su contra. Estuvo involucrado en una investigación de asesinato, en primer lugar. Y es casi demasiado lindo, en segundo lugar. Él es perturbador. Y es amigo de Jules, en tercer lugar. Vee frunció el ceño. - ¿Jules? ¿Qué pasa con Jules? - ¿No piensas que es extraño todo el tiempo que estamos con ellos?. ¿Jules saluda? - ¿Qué se supone que significa eso? - La noche que fuimos al Delphic, Jules se fue casi inmediatamente a usar el baño. ¿Él alguna vez volvió? ¿Después de que me fuera a comprar un algodón de azúcar, lo encontró Elliot? - No, pero culpé a la tiza en la plomería interna. - Después, anoche él misteriosamente llamó enfermo. - Me toqué con la goma de borrar de mi lápiz la punta de mi nariz, pensando - Parece enfermarse mucho. - Pienso que estás sobre-analizando esto. Tal vez... tal vez él tiene IBS. - ¿IBS?
- Síndrome de irritabilidad de Bowed. Descarté la sugerencia de Vee en favor a un estiramiento mental para una idea que flotaba fuera de alcance. La Preparatoria Kinghorn está a más o menos una hora de camino en coche. Si el colegio es tan académicamente riguroso como Elliot clamaba, ¿cómo podía Jules tener constantemente tiempo para venir a Coldwater a visitarlo? Lo vi cerca cada mañana de camino al colegio en Enzo Bristol con Elliot. Es más, él le daba un aventón a Elliot hasta su casa después de la escuela. Es casi como si Elliot tuviera a Jules en la palma de la mano. Pero eso no era todo. Refregué la goma de borrar más furiosamente contra mi nariz. ¿Qué me estaba perdiendo? - ¿Por qué Elliot mató a Kjirsten? - Me pregunté en voz alta – Tal vez ella lo vio haciendo algo ilegal, y la mató para silenciarla. Vee dejó salir un suspiro. - Esto está comenzando a meterse en la tierra de Esto Absolutamente No Tiene Sentido. - Hay algo más. Algo que no estamos viendo. Vee me miró como si mi lógica estuviera de vacaciones en otro lugar. - Personalmente, pienso que estás viendo demasiado. Esto se siente mucho como una cacería de brujas. Después de todo, repentinamente sabía qué me estaba perdiendo. Ha estado molestándome todo el día, llamándome desde el fondo de mi mente, pero había estado demasiado abrumada con todo lo demás como para prestar atención. El detective Basso me había preguntado si me faltaba algo. Solo ahora me golpeó que algo sí había desaparecido. Había dejado el artículo sobre Elliot en mi escritorio anoche. Pero esta mañana –consulté a mi memoria para estar segura― se había ido. Definitivamente no estaba. - Oh, Dios mío. - Dije - Elliot irrumpió en mi casa anoche, fue él. Robó el artículo. Desde que el artículo estaba a plena vista, era obvio que Elliot había desgarrado mi cuarto para asustarme ―posiblemente como castigo por encontrar el artículo en primer lugar. - Whoa, ¿qué? - Dijo Vee - ¿Qué pasa? Vee intervino. Ella me señaló y se río de mí detrás de la espalda del Entrenador. - Um … El sujeto no parece tener pulso. - Dije dándole a Vee un pellizco fuerte en la muñeca. Mientras el Entrenador probó el pulso de Vee, ella fingió un desmayo y se avivó a sí misma. El Entrenador parpadeó hacia mí, viéndome desde la parte superior de sus anteojos. - Justo aquí, Nora. Golpeando alto y fuerte. ¿Estás segura de que el sujeto se abstuvo de actividades, incluyendo hablar por los enteros cinco minutos? Su pulso no es tan lento como se esperaría que fuese. - El sujeto luchó con la parte de no hablar. - Vee intervino - Y el sujeto tuvo un duro tiempo relajándose en la mesa de Biología, dura como una roca. Al sujeto le gustaría proponer cambiar lugares para que Nora pueda ser el nuevo sujeto - Vee usó su mano derecha para agarrarme y empujarse a sí misma verticalmente. - No me hagais lamentarme de haber permitido que eligierais vuestro propio compañero. - Nos dijo el Entrenador. - No me haga lamentarme de haber venido a la escuela hoy. - Dijo Vee dulcemente y el Entrenador le disparó una mirada de alerta, después levantó mis hojas de laboratorio, sus ojos revisando todas las páginas casi en negro. - El sujeto iguala el trabajo de Biología con una sobredosis de prescripción fuerte de sedantes. - Dijo Vee. El Entrenador hizo sonar su silbato, y todos los ojos de la clase se posicionaron en nuestra dirección. - ¿Patch? - Dijo - ¿Te importaría venir aquí? Parece que tenemos un problema de compañeros. - Estaba bromeando. - Dijo Vee rápido – Aquí... Haré el trabajo. - Tendrías que haber pensado eso hace quince minutos. - Dijo el Entrenador. - Por favor, ¿perdóname? - Preguntó moviendo sus pestañas angelicalmente. El Entrenador escondió su libro de notas bajo su brazo bueno. - No. ¡Perdón! Me gesticulo sobre su hombro mientras caminaba de mala gana hacia el frente del salón. Un momento más tarde Patch tomó un lugar en la mesa a mi lado. Sus manos vagamente entre sus rodillas y manteniendo su constante mirada en mí. - ¿Qué? - Dije sintiéndome bajo el peso de su mirada. Él sonrío. - Estaba recordando los zapatos de tiburón. La otra noche. Tengo el usual Patch-inducido aleteo en mi estómago, y como es usual, no puedo distinguir si eso es una cosa buena o mala. - ¿Cómo estuvo tu noche? - Le pregunté, mi voz cuidadosamente neutral como si pudiese romper el hielo. Mis aventuras de espionaje aún colgaban incómodamente entre nosotros. - Interesante, ¿y la tuya? - No mucho. - La tarea fue brutal, ¿huh? Él se estaba burlando de mí. - No hice la tarea. Él tenía la sonrisa de un zorro. - ¿Con quién lo hiciste? Sin palabras por un momento. Me quedé ahí con mi boca levemente abierta. - ¿Fue eso un sarcasmo? - Solo curiosidad de lo que mi competencia es.
- Madura. Su sonrisa se estiró. - Afloja. - Ya estoy caminando en delgado hielo con el Entrenador. Entonces, hazme un favor y concéntrate en el trabajo. No estoy de humor para jugar a probar al sujeto. Entonces, si no te importa… - Miré convergentemente a la mesa. - No puedo. - Él dijo - No tengo corazón. Me dije a mí misma que no estaba siendo literal. Me bajó a mí misma sobre la mesa y puse mis manos en mi estómago. - Avísame cuando hayan pasado los cinco minutos. Cerré mis ojos preferentemente para no ver los negros ojos de Patch examinarme. Unos minutos más tarde abrí mis ojos un poco. - El tiempo pasó. - Dijo Patch. Levanté una muñeca hacia arriba para que él pudiera tomar mi pulso. Patch tomó mi mano y una sacudida del corazón se disparó por el brazo y terminó con un apretón en el estómago. - El pulso del sujeto se incrementa al contacto. - Él dijo. - No escribas eso. Se suponía que tenía que sonar indignada. Sonó como si estuviera reprimiendo una sonrisa. - El Entrenador quiere que vayamos a fondo. - ¿Qué quieres? - Le pregunté. Los ojos de Patch se conectaron con los míos. En el interior, él estaba sonriendo. Lo podía decir. - Excepto, ya sabes, que... - Dije. Después del colegio volví a la oficina de la Señorita Greene para nuestra cita programada al final del día escolar. El Dr. Hendrickson siempre tenía la puerta abierta en señal de invitación no verbal para los estudiantes que paraban. Cada vez que pasaba por este tramo del pasillo ahora, la Señorita Greene tenía la puerta cerrada. Todo el camino, el no perturbar estaba implícito. - Nora. - Ella dijo abriendo la puerta después de que yo golpeara - Por favor, entra. Toma asiento. Su oficina estaba totalmente sin cosas empaquetadas y decorada hoy. Trajo varias plantas más, y un panel de grabados de plantas enmarcadas colgando en una fila en la pared por encima de su escritorio. La Señorita Greene dijo: - Estuve pensando mucho en lo que dijiste la semana pasada. Llegué a la obvia conclusión de que nuestra relación necesita ser construida en la confianza y respeto. No discutiremos acerca de tu padre de nuevo, a menos que tú lo especifiques.
- Está bien. - Dije en alerta. ¿De qué íbamos a hablar? - Escuché algunas noticias bastante decepcionantes. - Dijo ella. Su sonrisa se desvaneció y se inclinó hacia adelante descansando sus codos en el escritorio. Estaba sosteniendo un lapicero, y ella lo hizo rodar entre sus palmas - No me quiero meter en tu vida privada, Nora, pero pienso que dejé perfectamente clara mi preocupación por tu relación con Patch. No estaba muy segura de a dónde se dirigía con esto. - No lo tutoreé. Y, realmente, ¿era algo de esto su asunto? - El sábado por la noche Patch te llevó hasta tu casa de Delpic Seaport. Y tú lo invitaste adentro de tu casa. Luché por mantener ahogada la protesta. - ¿Cómo sabe eso? - Parte de mi trabajo como psicóloga escolar es orientarte. - Dijo la Señorita Greene - Por favor, prométeme que vas a ser muy, muy cuidadosa, cuando estés alrededor de Patch. - Ella me miraba como si de verdad esperara que le diera mi palabra de promesa. - Es un poco complicado. - Dije - La persona que me iba a llevar me dejó plantada en el Delpic. No tuve opción. No es como si yo buscara oportunidades de pasar tiempo con Patch. Bueno, excepto por anoche en el Borderline. En mi defensa, honestamente no esperaba ver a Patch. Supuestamente tenía que tener la noche libre. - Estoy muy contenta de escuchar eso. - La Señorita Greene dijo, pero no sonaba totalmente convencida de mi inocencia - Con eso fuera del camino, ¿hay algo más de lo que te gustaría hablar hoy? ¿Algo que esté en tu mente? No le iba a decir a ella que Elliot irrumpió en mi casa. No confiaba en la Señorita Greene. No podía poner mi dedo en eso, pero algo acerca de ella me molestaba. Y no me gustaba la manera en que ella se mantenía insinuando que Patch era peligroso pero no me decía por qué. Alcé mi mochila del suelo y abrí la puerta. - No. - Dije.
- ¿Piensas que Eliot asesinó a alguien? - ¡Shh! - Susurré a Vee mirando a través de las mesas del laboratorio, asegurándome que nadie hubiera escuchado. - No te ofendas, bebé, pero esto se está empezando a poner ridículo. Primero él me ataca. Ahora es un asesino. Perdóname, ¿pero Elliot? ¿Un asesino? Él es el chico más lindo que conozco. ¿Cuándo fue la última vez que olvidó sostener la puerta abierta para ti? Oh, sí, es cierto... nunca. Vee y yo estábamos en Biología, y Vee estaba tendida boca arriba sobre la mesa. Estábamos en el laboratorio tomando la presión arterial, y Vee supuestamente estaba descansando en silencio durante cinco minutos. Normalmente tendría que trabajar con Patch, pero el Entrenador nos dio un día libre, lo que quiere decir que éramos libres de elegir a nuestros compañeros. Vee y yo estábamos en la parte de atrás del salón. Patch estaba trabajando con un deportista llamado Thomas Rookery en el frente del salón. - Él fue interrogado como sospechoso en una investigación de asesinato. - Susurré, sintiendo los ojos del Entrenador gravitar hacia nosotras. Garabateé unas pocas notas en mi hoja de laboratorio. El sujeto está calmado y relajado. El sujeto se ha abstenido de hablar durante tres minutos y medio - La policía, obviamente pensó que él tenía un motivo y medió. - ¿Estás segura de que es el mismo Elliot? - ¿Cuántos Eliot Sunderses piensas que había en Kinghorn en Febrero? Vee golpeaba sus dedos en su estómago. - Es solo que es realmente... realmente difícil de creer. De cualquier manera, ¿qué pasa si fue interrogado? Lo importante es que fue liberado. No lo hallaron culpable. - Porque los policías encontraron una nota de suicidio escrita por Halverson. - Otra vez, ¿quién es Halverson? - Kjirten. - Dije impaciente - La chica que supuestamente se ahorcó. - Tal vez ella se ahorcó. Quiero decir, ¿qué tal si un día ella dijo, 'Hey, la vida apesta, y se ensartó a un árbol? Eso pasa. - ¿No encuentras un poco coincidente que su apartamento mostrara evidencias de una entrada a la fuerza cuando descubrieron la nota suicida? - Ella vivía en Porland. Las irrupciones a la fuerza pasan. - Pienso que alguien puso la nota. Alguien que quería a Elliot fuera del gancho. - ¿Quién querría a Elliot fuera del gancho? - Preguntó Vee. Le di mi mejor 'duh' mirada. Vee se apoyó con su codo bueno impulsándose.
- Entonces, estás diciendo que Elliot colgó a Kjisten de un árbol, puso una cuerda alrededor de su cuello, la empujó fuera de la extremidad, después hizo un trabajo de interrupción entrando a su apartamento y plantó una evidencia señalando un suicidio. - ¿Por qué no? Vee me devolvió la 'duh' mirada. - Porque la policía ya analizó todo. Y si ellos lo creyeron, entonces yo también. - ¿Qué piensas sobre que - Dije - solo unas semanas después de que Elliot fuera liberado del interrogatorio se transfirió de colegio? ¿Por qué alguien dejaría la Preparatoria Kinghorn para venir a CHS? - Tienes un punto ahí. - Creo que está tratando de escapar de su pasado. Pienso que se volvió demasiado incómodo asistir al colegio en el mismo campus en el que mató a Kjirsten. Se sentía culpable. - Toqué mis labios con el lápiz - Necesito conducir hasta Kinghorn y hacer preguntas. Ella solo murió hace dos meses: todo el mundo todavía debe estar murmurando sobre eso. - No lo sé, Nora, estoy teniendo malas vibraciones sobre poner en marcha una operación de espías en Kinghorn. Quiero decir, ¿vas a preguntar sobre Elliot específicamente? ¿Y si se entera? ¿Qué va a pensar él? Miré hacia ella. - Él solo tiene algo de qué preocuparse si es culpable. - Y después él te matará para silenciarte. - Vee sonrío como el gato Cheshire - Quiero averiguar quién me atacó tanto como tú, - Continuó de un modo más serio - pero juro por mi vida que no fue Elliot. Lo repasé en mi memoria como unas cien veces. No encaja. Ni siquiera está cerca. Confía en mí. - Está bien, tal vez Elliot no te atacó. - Dije tratando de apaciguar a Vee, pero no para limpiar el nombre de Elliot - Él todavía tiene mucho en su contra. Estuvo involucrado en una investigación de asesinato, en primer lugar. Y es casi demasiado lindo, en segundo lugar. Él es perturbador. Y es amigo de Jules, en tercer lugar. Vee frunció el ceño. - ¿Jules? ¿Qué pasa con Jules? - ¿No piensas que es extraño todo el tiempo que estamos con ellos?. ¿Jules saluda? - ¿Qué se supone que significa eso? - La noche que fuimos al Delphic, Jules se fue casi inmediatamente a usar el baño. ¿Él alguna vez volvió? ¿Después de que me fuera a comprar un algodón de azúcar, lo encontró Elliot? - No, pero culpé a la tiza en la plomería interna. - Después, anoche él misteriosamente llamó enfermo. - Me toqué con la goma de borrar de mi lápiz la punta de mi nariz, pensando - Parece enfermarse mucho. - Pienso que estás sobre-analizando esto. Tal vez... tal vez él tiene IBS. - ¿IBS?
- Síndrome de irritabilidad de Bowed. Descarté la sugerencia de Vee en favor a un estiramiento mental para una idea que flotaba fuera de alcance. La Preparatoria Kinghorn está a más o menos una hora de camino en coche. Si el colegio es tan académicamente riguroso como Elliot clamaba, ¿cómo podía Jules tener constantemente tiempo para venir a Coldwater a visitarlo? Lo vi cerca cada mañana de camino al colegio en Enzo Bristol con Elliot. Es más, él le daba un aventón a Elliot hasta su casa después de la escuela. Es casi como si Elliot tuviera a Jules en la palma de la mano. Pero eso no era todo. Refregué la goma de borrar más furiosamente contra mi nariz. ¿Qué me estaba perdiendo? - ¿Por qué Elliot mató a Kjirsten? - Me pregunté en voz alta – Tal vez ella lo vio haciendo algo ilegal, y la mató para silenciarla. Vee dejó salir un suspiro. - Esto está comenzando a meterse en la tierra de Esto Absolutamente No Tiene Sentido. - Hay algo más. Algo que no estamos viendo. Vee me miró como si mi lógica estuviera de vacaciones en otro lugar. - Personalmente, pienso que estás viendo demasiado. Esto se siente mucho como una cacería de brujas. Después de todo, repentinamente sabía qué me estaba perdiendo. Ha estado molestándome todo el día, llamándome desde el fondo de mi mente, pero había estado demasiado abrumada con todo lo demás como para prestar atención. El detective Basso me había preguntado si me faltaba algo. Solo ahora me golpeó que algo sí había desaparecido. Había dejado el artículo sobre Elliot en mi escritorio anoche. Pero esta mañana –consulté a mi memoria para estar segura― se había ido. Definitivamente no estaba. - Oh, Dios mío. - Dije - Elliot irrumpió en mi casa anoche, fue él. Robó el artículo. Desde que el artículo estaba a plena vista, era obvio que Elliot había desgarrado mi cuarto para asustarme ―posiblemente como castigo por encontrar el artículo en primer lugar. - Whoa, ¿qué? - Dijo Vee - ¿Qué pasa? Vee intervino. Ella me señaló y se río de mí detrás de la espalda del Entrenador. - Um … El sujeto no parece tener pulso. - Dije dándole a Vee un pellizco fuerte en la muñeca. Mientras el Entrenador probó el pulso de Vee, ella fingió un desmayo y se avivó a sí misma. El Entrenador parpadeó hacia mí, viéndome desde la parte superior de sus anteojos. - Justo aquí, Nora. Golpeando alto y fuerte. ¿Estás segura de que el sujeto se abstuvo de actividades, incluyendo hablar por los enteros cinco minutos? Su pulso no es tan lento como se esperaría que fuese. - El sujeto luchó con la parte de no hablar. - Vee intervino - Y el sujeto tuvo un duro tiempo relajándose en la mesa de Biología, dura como una roca. Al sujeto le gustaría proponer cambiar lugares para que Nora pueda ser el nuevo sujeto - Vee usó su mano derecha para agarrarme y empujarse a sí misma verticalmente. - No me hagais lamentarme de haber permitido que eligierais vuestro propio compañero. - Nos dijo el Entrenador. - No me haga lamentarme de haber venido a la escuela hoy. - Dijo Vee dulcemente y el Entrenador le disparó una mirada de alerta, después levantó mis hojas de laboratorio, sus ojos revisando todas las páginas casi en negro. - El sujeto iguala el trabajo de Biología con una sobredosis de prescripción fuerte de sedantes. - Dijo Vee. El Entrenador hizo sonar su silbato, y todos los ojos de la clase se posicionaron en nuestra dirección. - ¿Patch? - Dijo - ¿Te importaría venir aquí? Parece que tenemos un problema de compañeros. - Estaba bromeando. - Dijo Vee rápido – Aquí... Haré el trabajo. - Tendrías que haber pensado eso hace quince minutos. - Dijo el Entrenador. - Por favor, ¿perdóname? - Preguntó moviendo sus pestañas angelicalmente. El Entrenador escondió su libro de notas bajo su brazo bueno. - No. ¡Perdón! Me gesticulo sobre su hombro mientras caminaba de mala gana hacia el frente del salón. Un momento más tarde Patch tomó un lugar en la mesa a mi lado. Sus manos vagamente entre sus rodillas y manteniendo su constante mirada en mí. - ¿Qué? - Dije sintiéndome bajo el peso de su mirada. Él sonrío. - Estaba recordando los zapatos de tiburón. La otra noche. Tengo el usual Patch-inducido aleteo en mi estómago, y como es usual, no puedo distinguir si eso es una cosa buena o mala. - ¿Cómo estuvo tu noche? - Le pregunté, mi voz cuidadosamente neutral como si pudiese romper el hielo. Mis aventuras de espionaje aún colgaban incómodamente entre nosotros. - Interesante, ¿y la tuya? - No mucho. - La tarea fue brutal, ¿huh? Él se estaba burlando de mí. - No hice la tarea. Él tenía la sonrisa de un zorro. - ¿Con quién lo hiciste? Sin palabras por un momento. Me quedé ahí con mi boca levemente abierta. - ¿Fue eso un sarcasmo? - Solo curiosidad de lo que mi competencia es.
- Madura. Su sonrisa se estiró. - Afloja. - Ya estoy caminando en delgado hielo con el Entrenador. Entonces, hazme un favor y concéntrate en el trabajo. No estoy de humor para jugar a probar al sujeto. Entonces, si no te importa… - Miré convergentemente a la mesa. - No puedo. - Él dijo - No tengo corazón. Me dije a mí misma que no estaba siendo literal. Me bajó a mí misma sobre la mesa y puse mis manos en mi estómago. - Avísame cuando hayan pasado los cinco minutos. Cerré mis ojos preferentemente para no ver los negros ojos de Patch examinarme. Unos minutos más tarde abrí mis ojos un poco. - El tiempo pasó. - Dijo Patch. Levanté una muñeca hacia arriba para que él pudiera tomar mi pulso. Patch tomó mi mano y una sacudida del corazón se disparó por el brazo y terminó con un apretón en el estómago. - El pulso del sujeto se incrementa al contacto. - Él dijo. - No escribas eso. Se suponía que tenía que sonar indignada. Sonó como si estuviera reprimiendo una sonrisa. - El Entrenador quiere que vayamos a fondo. - ¿Qué quieres? - Le pregunté. Los ojos de Patch se conectaron con los míos. En el interior, él estaba sonriendo. Lo podía decir. - Excepto, ya sabes, que... - Dije. Después del colegio volví a la oficina de la Señorita Greene para nuestra cita programada al final del día escolar. El Dr. Hendrickson siempre tenía la puerta abierta en señal de invitación no verbal para los estudiantes que paraban. Cada vez que pasaba por este tramo del pasillo ahora, la Señorita Greene tenía la puerta cerrada. Todo el camino, el no perturbar estaba implícito. - Nora. - Ella dijo abriendo la puerta después de que yo golpeara - Por favor, entra. Toma asiento. Su oficina estaba totalmente sin cosas empaquetadas y decorada hoy. Trajo varias plantas más, y un panel de grabados de plantas enmarcadas colgando en una fila en la pared por encima de su escritorio. La Señorita Greene dijo: - Estuve pensando mucho en lo que dijiste la semana pasada. Llegué a la obvia conclusión de que nuestra relación necesita ser construida en la confianza y respeto. No discutiremos acerca de tu padre de nuevo, a menos que tú lo especifiques.
- Está bien. - Dije en alerta. ¿De qué íbamos a hablar? - Escuché algunas noticias bastante decepcionantes. - Dijo ella. Su sonrisa se desvaneció y se inclinó hacia adelante descansando sus codos en el escritorio. Estaba sosteniendo un lapicero, y ella lo hizo rodar entre sus palmas - No me quiero meter en tu vida privada, Nora, pero pienso que dejé perfectamente clara mi preocupación por tu relación con Patch. No estaba muy segura de a dónde se dirigía con esto. - No lo tutoreé. Y, realmente, ¿era algo de esto su asunto? - El sábado por la noche Patch te llevó hasta tu casa de Delpic Seaport. Y tú lo invitaste adentro de tu casa. Luché por mantener ahogada la protesta. - ¿Cómo sabe eso? - Parte de mi trabajo como psicóloga escolar es orientarte. - Dijo la Señorita Greene - Por favor, prométeme que vas a ser muy, muy cuidadosa, cuando estés alrededor de Patch. - Ella me miraba como si de verdad esperara que le diera mi palabra de promesa. - Es un poco complicado. - Dije - La persona que me iba a llevar me dejó plantada en el Delpic. No tuve opción. No es como si yo buscara oportunidades de pasar tiempo con Patch. Bueno, excepto por anoche en el Borderline. En mi defensa, honestamente no esperaba ver a Patch. Supuestamente tenía que tener la noche libre. - Estoy muy contenta de escuchar eso. - La Señorita Greene dijo, pero no sonaba totalmente convencida de mi inocencia - Con eso fuera del camino, ¿hay algo más de lo que te gustaría hablar hoy? ¿Algo que esté en tu mente? No le iba a decir a ella que Elliot irrumpió en mi casa. No confiaba en la Señorita Greene. No podía poner mi dedo en eso, pero algo acerca de ella me molestaba. Y no me gustaba la manera en que ella se mantenía insinuando que Patch era peligroso pero no me decía por qué. Alcé mi mochila del suelo y abrí la puerta. - No. - Dije.
CAPITULO 14
Capítulo 14
Regresé a casa antes de tiempo. Giré la llave en la cerradura, tomé el picaporte y golpeé mi cadera contra la puerta. Llamé a mi madre unas horas antes de la cena, y estaba en la oficina tratando de atar algunos cabos sueltos, no estaba segura de cuándo regresaría a casa, y yo esperaba encontrar la casa tranquila, oscura y fría. Al tercer empujón, la puerta cedió y arrojé mi bolsa de mano en la oscuridad, y luego luché con la llave que seguía atascada en la cerradura. Desde la noche que vino Patch, el seguro había desarrollado un carácter codicioso. Me preguntaba si Dorothea se había dado cuenta de eso temprano en el día. - Dame la llave, tonto. - Dije dejándola libre. El reloj de pared en el pasillo marcaba la hora, y ocho dongs resonaron fuerte en el silencio. Yo iba caminando a la sala para prender la estufa de leña, cuando se oyó un susurro de tela y un bajo crujido en la habitación. Yo grité. - ¡Nora! - Mi madre me dijo arrojando una manta y luchando en una posición de sentado en el sofá - ¿Qué diablos te pasa? Yo tenía una mano sobre mi corazón y la otra contra la pared, como apoyo. - Me has asustado. - Me quedé dormida. Si te hubiera oído llegar, hubiera dicho algo. - Ella se quitó el pelo de la cara y parpadeó somnolientamente - ¿Qué hora es? Me desplomé en el sillón más cercano mientras trataba de recuperar mi ritmo cardíaco normal. Mi imaginación había evocado un par de ojos despiadados detrás de un pasamontañas, tenía un enorme deseo de decirle a mi madre todo sobre la forma en que se había arrojado al Neon y su papel como atacante de Vee. Me estaba acosando y era violento. Nos gustaría obtener nuevas cerraduras en las puertas. Y parecía lógico que la policía se involucrara. Me sentiría mucho más segura con un oficial estacionado afuera. - Yo iba a caminar para lograr esto, - Mi madre me dijo interrumpiendo mi proceso de pensamiento - pero no estoy segura de que el momento perfecto se vaya a presentar por sí mismo. Fruncí el ceño. - ¿Qué pasa? Ella dio un suspiro largo y problemático. - Estoy pensando en poner la casa en venta. - ¿Qué? ¿Por qué? - Hemos estado luchando durante un año, y no estoy ganando tanto como yo esperaba. Consideré el tomar un segundo empleo, pero honestamente, no estoy segura de que haya suficientes horas en el día. - Ella se rió sin ningún rastro de humor - El pago de Dorotea es modesto, pero es dinero extra que no tenemos. La única otra cosa en la que he pensado es mudarnos a una casa más pequeña. O un apartamento. - Pero esta es nuestra casa. Todos mis recuerdos están aquí. El recuerdo de mi padre esta aquí. No podía creer que ella no se sintiera igual. Haría lo que fuera por permanecer aquí. - Le daré tres meses más a esto. - Ella dijo - Pero no quiero que te hagas falsas esperanzas. Después de eso sabía que no podría hablarle a mi madre sobre el chico con pasamontañas. Ella dejaría el trabajo mañana. Obtendría un trabajo local, y no habría absolutamente otra forma más que vender la granja. - Hablemos de algo más alegre. - Mi madre dijo empujando su boca en una sonrisa - ¿Cómo estuvo la cena? - Bien. - Dije malhumoradamente. - ¿Y Vee? ¿Cómo se está recuperando? - Ella puede regresar a la escuela mañana. Mi madre sonrío con ironía. - Fue bueno que se rompiera el brazo izquierdo. De otra forma no sería capaz de tomar notas en clase, y solo puedo imaginar lo decepcionante que hubiera sido para ella. - Ha, ha. - Yo dije - Voy a hacer chocolate caliente. - Me detuve y señalé por encima de mi hombro hacia la cocina - ¿Quieres un poco? - En realidad, suena perfecto. Encenderé el fuego. Después de un rápido viaje a la cocina a por tazas, azúcar y cacao, regresé para encontrar a mi madre con una tetera con agua en la estufa de leña. Me posé sobre el brazo del sofá y le entregué una taza. - ¿Cómo supiste que estabas enamorada de papá? - Pregunté esforzándome por parecer casual. Siempre cabía la posibilidad de que discutir sobre papá nos llevara a un festival de lágrimas, algo que esperaba evadir. Mamá se sentó en el sofá y puso su pie sobre la mesita de café. - No lo sabía hasta que estábamos casados, después de un año. Esa no era la respuesta que yo esperaba. - Entonces… ¿por qué te casaste con él? - Porque pensé que estaba enamorada. Y cuando crees que estás enamorada, estás dispuesta a resistir y hacer que funcione hasta que sea amor. - ¿Estabas asustada? - ¿De casarme con él? - Se rió - Esa era la parte emocionante. Comprar el vestido, reservar la capilla, usar el anillo de compromiso. Me imaginé la sonrisa malcriada de Patch. - ¿Alguna vez estuviste asustada de papá? - Siempre que los Patriots perdían. Siempre que los Patriots perdían, mi padre iba al garage y sacaba la motosierra. Dos otoños atrás se había dirigido con la motosierra al bosque detrás de la propiedad y cortó 10 árboles y los convirtió en leña. Nosotras todavía teníamos más de la mitad de la pila para quemar poco a poco. Mi madre dió unas palmaditas en el sofá a un lado de ella, y me acurruqué a un lado de ella, descansando mi cabeza en su hombro. - Lo extraño. - Dije. - Yo también. - Me asusta que olvidaré cómo era. No en las fotos, sino dando vueltas en un sábado por la mañana, haciendo huevos revueltos. Mi madre enlazó sus dedos con los míos. - Tu siempre has sido muy parecida a él, desde el principio. - ¿De verdad? - Me senté - ¿De qué forma? - Él era un buen estudiante, muy dedicado. Él no era muy llamativo o comunicativo, pero la gente lo respetaba. - ¿Papá alguna vez fue… misterioso? Ella dio una risa sorprendida. - ¿Lo ves de esa manera? ¿Harrison Grey, el contador mas ético del mundo… rebelde? - Ella dio un carraspeo teatral - ¡Dios no lo quiera! Usó su cabello largo por un tiempo. Era ondulado y rubio ―como un surfista. Claro, sus gafas cromadas mataban el look. Entonces… pregunto, ¿qué nos llevó a este tema? No tenía idea de cómo explicarle mis conflictos sentimentales por Patch a mi madre. No tenía idea de cómo explicarle la etapa Patch. Mi madre probablemente estaba esperando una descripción que incluía los nombres de sus padres, su Coeficiente Intelectual, la variedad de deportes que jugaba, las escuelas a las que planeaba entrar. No quería alarmarla diciendo que estaba dispuesta a apostar mis ahorros bancarios a que Patch tenía una hoja de antecedentes criminales. - Hay un chico. - Dije incapaz de contener una sonrisa al pensar en Patch - Hemos estado saliendo últimamente. La mayoría por cosas de la escuela.
- Ooh, un chico. - Dijo misteriosamente – Bueno. ¿Está en el club de ajedrez? ¿En el consejo escolar? ¿El quipo de tennis? - Le gusta el billar. - Ofrecí optimista. - Un nadador, ¿es tan guapo como Michael Phelps? Claro, yo siempre me incliné hacia Ryan Lochte en lo que a apariencia se refiere. Pensé en corregir a mi madre. Pensándolo bien, era mejor no aclararlo. Billar, natación… son similares, ¿verdad? El teléfono sonó y mi madre se estiró a través del sofá para contestar. Diez segundos al teléfono y se dejó caer en el sofá con una mano en la frente. - No, no es problema. Iré y los recogeré, y los llevaré a primera hora mañana por la mañana. - ¿Hugo? - Pregunté después de que colgó. Hugo era el jefe de mi madre y a decir verdad, él siempre llama poniéndola de mal humor. Una vez, la llamó al trabajo un domingo porque no sabía cómo funcionaba la fotocopiadora. - Dejó unos papeles sin terminar en la oficina y necesita que pase por ellos. Tengo que hacer copias, pero no estaré fuera más de una hora. ¿Ya terminaste la tarea? - Todavía no. - Entonces me diré que no podríamos pasar tiempo juntas aunque estuviera aquí. - Suspiró y se puso de pie - ¿Te veo en una hora? - Dile a Hugo que debería pagarte más. Se rió. - Mucho más. Tan pronto como tuve la casa para mí sola, limpié la mesa de la cocina de los platos del desayuno y busqué mis libros de texto, Inglés, Historia mundial, Biología. Armada solo con un flamante lápiz nuevo del número dos, abrí el libro de encima y me puse a trabajar. Quince minutos después mi mente se rebeló, negándose a digerir otro párrafo del sistema feudal europeo. Me pregunté qué estaría haciendo Patch después del trabajo, ¿la tarea? Difícil de creer. ¿Comiendo pizza y viendo basketball por televisión? Tal vez, pero no lo sentía correcto. ¿Haciendo apuestas y jugando al billar en la Galería Bo? Parecía una buena suposición. Tenía el inexplicable deseo de conducir hacia Bo y defender mi comportamiento anterior, pero el pensamiento fue rápidamente puesto en perspectiva por el simple hecho de que no tenía tiempo. Mamá regresaría a casa en menos tiempo que la media hora que me lleva conducir hasta ahí. Sin mencionar que Patch no era el tipo de chico al que podías salir a buscar y dar con él. En el pasado nuestros encuentros habían ocurrido en su horario, no el mío. Siempre. Subí las escaleras para ponerme algo más cómodo. Empujé la puerta del cuarto y di tres pequeños pasos dentro antes de detenerme. Los cajones de la cómoda estaban revueltos, la ropa esparcida por el piso. La cama destrozada. Las puertas del armario estaban abiertas, colgando inclinadas de las bisagras. Libros y fotografías enmarcadas por todo el suelo. Vi el reflejo de movimiento en la ventana de la habitación y me di la vuelta. Él se detuvo detrás de mí, vestido de pies a cabeza de negro y con pasamontañas. Mi cabeza estaba en un torbellino de niebla, apenas comenzaba a transmitirle a mis piernas que corrieran, cuando abrió la ventana de par en par y se agachó con agilidad. Bajé las escaleras de tres en tres. Me arrojé por la barandilla, volé por el pasillo hacia la cocina y marqué al 911. Quince minutos después una patrulla apareció en la entrada. Temblando, abrí la puerta y dejé entrar a los dos oficiales. El primer oficial que entró era pequeño y de cintura ancha. El otro era alto y tenía el pelo casi tan negro como el de Patch, pero corto alrededor de sus orejas. De una forma extraña, vagamente me recordaba a Patch. Tez mediterránea, cara simétrica, ojos cantarines. Se presentaron ellos solos, el oficial de pelo negro era el detective Basso. Su compañero era el detective Holstijic. - ¿Eres Nora Grey? - El detective Holstijic preguntó. Yo asentí. - Tus padres están en casa? - Mi madre se fue unos minutos antes de que llamara al 911. - Entonces, ¿estás en casa sola? Otro asentimiento. - ¿Por qué no nos dices qué es lo que pasó? - Preguntó cruzando sus brazos y separando las piernas, mientras el detective Basso caminaba un poco por la casa y observaba alrededor. - Llegué a casa a las 8 e hice un poco de tarea. - Dije - Cuando subí a mi habitación, lo vi a él. Todo era un desastre. Destrozó toda mi habitación. - ¿Lo reconoció? - Él usaba un pasamontañas. Y las luces estaban apagadas. - ¿Alguna señal en particular? ¿Tatuajes? - No. - ¿Estatura? ¿Peso? Profundicé a regañadientes en mi memoria a corto plazo. Yo no quería revivir el momento, pero era importante que yo recordara las pistas. - Peso medio, pero un poco en el lado alto. Más o menos del mismo tamaño que el detective Basso. - ¿Dijo algo? Sacudí mi cabeza. El detective Basso reapareció y dijo a su compañero: - Todo claro. Luego subió al segundo piso. Las tablas del suelo crujían a medida que avanzaba por el pasillo abriendo y cerrando puertas. El detective Holstijic se dirigió a la puerta delantera e inspeccionó el cerrojo. - ¿La puerta estaba abierta o dañada cuando regresaste a casa? - No, usé mi llave para abrir. Mi madre estaba dormida en la sala. El detective Basso apareció en la cima de las escaleras. - ¿Puedes mostrarnos cuál es el daño? El detective Holstijic y yo subimos las escaleras juntos, me abrí camino por el pasillo hasta donde estaba el detective Basso, justo dentro de mi dormitorio con las manos en las caderas, inspeccionando cuidadosamente mi habitación. Me quedé perfectamente inmóvil. Un hormigueo de temores se arrastraron a través de mí. Mi cama estaba hecha, mi pijama se encontraba sobre la almohada, tal como lo había dejado por la mañana. Mis cajones estaban en su lugar, las fotografías enmarcadas encima. El baul al pie de mi cama estaba cerrado. El suelo estaba limpio. En la ventana colgaban cortinas largas y lisas, una a cada lado de la ventana cerrada. - Dice que vió al intruso. - Dijo el detective Basso.
Miraba abajo hacia mí con ojos duros que no se perdían nada. Ojos que eran expertos en detectar mentiras. Me detuve dentro del cuarto, pero desprendía el mismo toque familiar de confort y seguridad. Había una nota subyacente de violación y amenaza. Miré fijamente a la ventana tratando de mantener mi mano firme. - Cuando entré él saltó por la ventana. El detective Basso se asomó por la ventana. - Es una larga caída hasta el suelo. - Observó él e intentó abrir la ventana - ¿La aseguraste después de que se fuera? - No, corrí abajo por las escaleras y llamé al 911. - Alguien la aseguró. - El detective Basso continuaba viéndome con ojos mordaces, su boca presionada en una línea rígida. - No estoy seguro de que alguien pueda huir después de un salto como ese. - El detective Holstijic dijo uniéndose con su compañero junto a la ventana - Serían afortunados si salieran con una pierna rota. - Tal vez no saltó, tal vez subió por el árbol. - Dije. El detective Basso sacudió su mano alrededor. - Bueno. ¿Qué es? ¿Trepó o saltó? Pudo haberte empujado y salir fuera por la puerta principal. Esa sería la opción lógica. Eso sería lo que yo hubiera hecho. Voy a preguntártelo otra vez. Piensa realmente con cuidado. ¿Realmente viste a alguien en tu cuarto esta noche? Él no me creía. Creía que yo lo había inventado. Por un momento estuve tentada a pensar igual. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué era mi realidad tan compleja? ¿Por qué la realidad nunca encajaba? Por el bien de mi salud me dije a mí misma que no era yo, era él. El chico con pasamontañas. Él estaba haciendo esto. No sabía cómo, pero él era el culpable. El detective Holstijic rompió el tenso silencio diciendo: - ¿Cuándo estarán tus padres en casa? - Vivo con mi madre. Tuvo que hacer un rápido viaje a la oficina. - Necesitamos haceros a las dos unas cuantas preguntas. - Él continuó. Me señaló para que tomara asiento en la cama, pero sacudí mi cabeza aturdida - ¿Has roto recientemente con un novio? - No. - ¿Qué tal con las drogas? ¿Algún problema, ahora o en el pasado? - No. - Mencionaste que vivías con tu madre. ¿Y tu padre? ¿Dónde está? - Esto fue un error. - Dije - Lo siento. No debí llamar. Los dos oficiales intercambiaron miradas. El detective Holstijic cerró los ojos y se masajeó las esquinas interiores. El detective Basso se veía como si ya hubiera tenido suficiente y estuviera listo para marcharse. - Tenemos cosas que hacer. - Dijo - ¿Estarás bien aquí sola hasta que llegue tu madre? Yo difícilmente lo escuchaba. No podía alejar mis ojos de la ventana. ¿Cómo estaba él haciendo todo esto? Quince minutos. Tuvo quince minutos para encontrar la forma de regresar dentro y ordenar el cuarto antes de que la policía llegara. Y conmigo en el piso de abajo todo el tiempo. Al darme cuenta de que habíamos estado solos en la casa juntos, me estremecí. El detective Holstijic extendió su tarjeta. - ¿Podría llamarnos tu madre cuando llegue? - Saldremos nosotros solos. - Dijo el Detective Basso. Ya estaba a la mitad del pasillo.
Regresé a casa antes de tiempo. Giré la llave en la cerradura, tomé el picaporte y golpeé mi cadera contra la puerta. Llamé a mi madre unas horas antes de la cena, y estaba en la oficina tratando de atar algunos cabos sueltos, no estaba segura de cuándo regresaría a casa, y yo esperaba encontrar la casa tranquila, oscura y fría. Al tercer empujón, la puerta cedió y arrojé mi bolsa de mano en la oscuridad, y luego luché con la llave que seguía atascada en la cerradura. Desde la noche que vino Patch, el seguro había desarrollado un carácter codicioso. Me preguntaba si Dorothea se había dado cuenta de eso temprano en el día. - Dame la llave, tonto. - Dije dejándola libre. El reloj de pared en el pasillo marcaba la hora, y ocho dongs resonaron fuerte en el silencio. Yo iba caminando a la sala para prender la estufa de leña, cuando se oyó un susurro de tela y un bajo crujido en la habitación. Yo grité. - ¡Nora! - Mi madre me dijo arrojando una manta y luchando en una posición de sentado en el sofá - ¿Qué diablos te pasa? Yo tenía una mano sobre mi corazón y la otra contra la pared, como apoyo. - Me has asustado. - Me quedé dormida. Si te hubiera oído llegar, hubiera dicho algo. - Ella se quitó el pelo de la cara y parpadeó somnolientamente - ¿Qué hora es? Me desplomé en el sillón más cercano mientras trataba de recuperar mi ritmo cardíaco normal. Mi imaginación había evocado un par de ojos despiadados detrás de un pasamontañas, tenía un enorme deseo de decirle a mi madre todo sobre la forma en que se había arrojado al Neon y su papel como atacante de Vee. Me estaba acosando y era violento. Nos gustaría obtener nuevas cerraduras en las puertas. Y parecía lógico que la policía se involucrara. Me sentiría mucho más segura con un oficial estacionado afuera. - Yo iba a caminar para lograr esto, - Mi madre me dijo interrumpiendo mi proceso de pensamiento - pero no estoy segura de que el momento perfecto se vaya a presentar por sí mismo. Fruncí el ceño. - ¿Qué pasa? Ella dio un suspiro largo y problemático. - Estoy pensando en poner la casa en venta. - ¿Qué? ¿Por qué? - Hemos estado luchando durante un año, y no estoy ganando tanto como yo esperaba. Consideré el tomar un segundo empleo, pero honestamente, no estoy segura de que haya suficientes horas en el día. - Ella se rió sin ningún rastro de humor - El pago de Dorotea es modesto, pero es dinero extra que no tenemos. La única otra cosa en la que he pensado es mudarnos a una casa más pequeña. O un apartamento. - Pero esta es nuestra casa. Todos mis recuerdos están aquí. El recuerdo de mi padre esta aquí. No podía creer que ella no se sintiera igual. Haría lo que fuera por permanecer aquí. - Le daré tres meses más a esto. - Ella dijo - Pero no quiero que te hagas falsas esperanzas. Después de eso sabía que no podría hablarle a mi madre sobre el chico con pasamontañas. Ella dejaría el trabajo mañana. Obtendría un trabajo local, y no habría absolutamente otra forma más que vender la granja. - Hablemos de algo más alegre. - Mi madre dijo empujando su boca en una sonrisa - ¿Cómo estuvo la cena? - Bien. - Dije malhumoradamente. - ¿Y Vee? ¿Cómo se está recuperando? - Ella puede regresar a la escuela mañana. Mi madre sonrío con ironía. - Fue bueno que se rompiera el brazo izquierdo. De otra forma no sería capaz de tomar notas en clase, y solo puedo imaginar lo decepcionante que hubiera sido para ella. - Ha, ha. - Yo dije - Voy a hacer chocolate caliente. - Me detuve y señalé por encima de mi hombro hacia la cocina - ¿Quieres un poco? - En realidad, suena perfecto. Encenderé el fuego. Después de un rápido viaje a la cocina a por tazas, azúcar y cacao, regresé para encontrar a mi madre con una tetera con agua en la estufa de leña. Me posé sobre el brazo del sofá y le entregué una taza. - ¿Cómo supiste que estabas enamorada de papá? - Pregunté esforzándome por parecer casual. Siempre cabía la posibilidad de que discutir sobre papá nos llevara a un festival de lágrimas, algo que esperaba evadir. Mamá se sentó en el sofá y puso su pie sobre la mesita de café. - No lo sabía hasta que estábamos casados, después de un año. Esa no era la respuesta que yo esperaba. - Entonces… ¿por qué te casaste con él? - Porque pensé que estaba enamorada. Y cuando crees que estás enamorada, estás dispuesta a resistir y hacer que funcione hasta que sea amor. - ¿Estabas asustada? - ¿De casarme con él? - Se rió - Esa era la parte emocionante. Comprar el vestido, reservar la capilla, usar el anillo de compromiso. Me imaginé la sonrisa malcriada de Patch. - ¿Alguna vez estuviste asustada de papá? - Siempre que los Patriots perdían. Siempre que los Patriots perdían, mi padre iba al garage y sacaba la motosierra. Dos otoños atrás se había dirigido con la motosierra al bosque detrás de la propiedad y cortó 10 árboles y los convirtió en leña. Nosotras todavía teníamos más de la mitad de la pila para quemar poco a poco. Mi madre dió unas palmaditas en el sofá a un lado de ella, y me acurruqué a un lado de ella, descansando mi cabeza en su hombro. - Lo extraño. - Dije. - Yo también. - Me asusta que olvidaré cómo era. No en las fotos, sino dando vueltas en un sábado por la mañana, haciendo huevos revueltos. Mi madre enlazó sus dedos con los míos. - Tu siempre has sido muy parecida a él, desde el principio. - ¿De verdad? - Me senté - ¿De qué forma? - Él era un buen estudiante, muy dedicado. Él no era muy llamativo o comunicativo, pero la gente lo respetaba. - ¿Papá alguna vez fue… misterioso? Ella dio una risa sorprendida. - ¿Lo ves de esa manera? ¿Harrison Grey, el contador mas ético del mundo… rebelde? - Ella dio un carraspeo teatral - ¡Dios no lo quiera! Usó su cabello largo por un tiempo. Era ondulado y rubio ―como un surfista. Claro, sus gafas cromadas mataban el look. Entonces… pregunto, ¿qué nos llevó a este tema? No tenía idea de cómo explicarle mis conflictos sentimentales por Patch a mi madre. No tenía idea de cómo explicarle la etapa Patch. Mi madre probablemente estaba esperando una descripción que incluía los nombres de sus padres, su Coeficiente Intelectual, la variedad de deportes que jugaba, las escuelas a las que planeaba entrar. No quería alarmarla diciendo que estaba dispuesta a apostar mis ahorros bancarios a que Patch tenía una hoja de antecedentes criminales. - Hay un chico. - Dije incapaz de contener una sonrisa al pensar en Patch - Hemos estado saliendo últimamente. La mayoría por cosas de la escuela.
- Ooh, un chico. - Dijo misteriosamente – Bueno. ¿Está en el club de ajedrez? ¿En el consejo escolar? ¿El quipo de tennis? - Le gusta el billar. - Ofrecí optimista. - Un nadador, ¿es tan guapo como Michael Phelps? Claro, yo siempre me incliné hacia Ryan Lochte en lo que a apariencia se refiere. Pensé en corregir a mi madre. Pensándolo bien, era mejor no aclararlo. Billar, natación… son similares, ¿verdad? El teléfono sonó y mi madre se estiró a través del sofá para contestar. Diez segundos al teléfono y se dejó caer en el sofá con una mano en la frente. - No, no es problema. Iré y los recogeré, y los llevaré a primera hora mañana por la mañana. - ¿Hugo? - Pregunté después de que colgó. Hugo era el jefe de mi madre y a decir verdad, él siempre llama poniéndola de mal humor. Una vez, la llamó al trabajo un domingo porque no sabía cómo funcionaba la fotocopiadora. - Dejó unos papeles sin terminar en la oficina y necesita que pase por ellos. Tengo que hacer copias, pero no estaré fuera más de una hora. ¿Ya terminaste la tarea? - Todavía no. - Entonces me diré que no podríamos pasar tiempo juntas aunque estuviera aquí. - Suspiró y se puso de pie - ¿Te veo en una hora? - Dile a Hugo que debería pagarte más. Se rió. - Mucho más. Tan pronto como tuve la casa para mí sola, limpié la mesa de la cocina de los platos del desayuno y busqué mis libros de texto, Inglés, Historia mundial, Biología. Armada solo con un flamante lápiz nuevo del número dos, abrí el libro de encima y me puse a trabajar. Quince minutos después mi mente se rebeló, negándose a digerir otro párrafo del sistema feudal europeo. Me pregunté qué estaría haciendo Patch después del trabajo, ¿la tarea? Difícil de creer. ¿Comiendo pizza y viendo basketball por televisión? Tal vez, pero no lo sentía correcto. ¿Haciendo apuestas y jugando al billar en la Galería Bo? Parecía una buena suposición. Tenía el inexplicable deseo de conducir hacia Bo y defender mi comportamiento anterior, pero el pensamiento fue rápidamente puesto en perspectiva por el simple hecho de que no tenía tiempo. Mamá regresaría a casa en menos tiempo que la media hora que me lleva conducir hasta ahí. Sin mencionar que Patch no era el tipo de chico al que podías salir a buscar y dar con él. En el pasado nuestros encuentros habían ocurrido en su horario, no el mío. Siempre. Subí las escaleras para ponerme algo más cómodo. Empujé la puerta del cuarto y di tres pequeños pasos dentro antes de detenerme. Los cajones de la cómoda estaban revueltos, la ropa esparcida por el piso. La cama destrozada. Las puertas del armario estaban abiertas, colgando inclinadas de las bisagras. Libros y fotografías enmarcadas por todo el suelo. Vi el reflejo de movimiento en la ventana de la habitación y me di la vuelta. Él se detuvo detrás de mí, vestido de pies a cabeza de negro y con pasamontañas. Mi cabeza estaba en un torbellino de niebla, apenas comenzaba a transmitirle a mis piernas que corrieran, cuando abrió la ventana de par en par y se agachó con agilidad. Bajé las escaleras de tres en tres. Me arrojé por la barandilla, volé por el pasillo hacia la cocina y marqué al 911. Quince minutos después una patrulla apareció en la entrada. Temblando, abrí la puerta y dejé entrar a los dos oficiales. El primer oficial que entró era pequeño y de cintura ancha. El otro era alto y tenía el pelo casi tan negro como el de Patch, pero corto alrededor de sus orejas. De una forma extraña, vagamente me recordaba a Patch. Tez mediterránea, cara simétrica, ojos cantarines. Se presentaron ellos solos, el oficial de pelo negro era el detective Basso. Su compañero era el detective Holstijic. - ¿Eres Nora Grey? - El detective Holstijic preguntó. Yo asentí. - Tus padres están en casa? - Mi madre se fue unos minutos antes de que llamara al 911. - Entonces, ¿estás en casa sola? Otro asentimiento. - ¿Por qué no nos dices qué es lo que pasó? - Preguntó cruzando sus brazos y separando las piernas, mientras el detective Basso caminaba un poco por la casa y observaba alrededor. - Llegué a casa a las 8 e hice un poco de tarea. - Dije - Cuando subí a mi habitación, lo vi a él. Todo era un desastre. Destrozó toda mi habitación. - ¿Lo reconoció? - Él usaba un pasamontañas. Y las luces estaban apagadas. - ¿Alguna señal en particular? ¿Tatuajes? - No. - ¿Estatura? ¿Peso? Profundicé a regañadientes en mi memoria a corto plazo. Yo no quería revivir el momento, pero era importante que yo recordara las pistas. - Peso medio, pero un poco en el lado alto. Más o menos del mismo tamaño que el detective Basso. - ¿Dijo algo? Sacudí mi cabeza. El detective Basso reapareció y dijo a su compañero: - Todo claro. Luego subió al segundo piso. Las tablas del suelo crujían a medida que avanzaba por el pasillo abriendo y cerrando puertas. El detective Holstijic se dirigió a la puerta delantera e inspeccionó el cerrojo. - ¿La puerta estaba abierta o dañada cuando regresaste a casa? - No, usé mi llave para abrir. Mi madre estaba dormida en la sala. El detective Basso apareció en la cima de las escaleras. - ¿Puedes mostrarnos cuál es el daño? El detective Holstijic y yo subimos las escaleras juntos, me abrí camino por el pasillo hasta donde estaba el detective Basso, justo dentro de mi dormitorio con las manos en las caderas, inspeccionando cuidadosamente mi habitación. Me quedé perfectamente inmóvil. Un hormigueo de temores se arrastraron a través de mí. Mi cama estaba hecha, mi pijama se encontraba sobre la almohada, tal como lo había dejado por la mañana. Mis cajones estaban en su lugar, las fotografías enmarcadas encima. El baul al pie de mi cama estaba cerrado. El suelo estaba limpio. En la ventana colgaban cortinas largas y lisas, una a cada lado de la ventana cerrada. - Dice que vió al intruso. - Dijo el detective Basso.
Miraba abajo hacia mí con ojos duros que no se perdían nada. Ojos que eran expertos en detectar mentiras. Me detuve dentro del cuarto, pero desprendía el mismo toque familiar de confort y seguridad. Había una nota subyacente de violación y amenaza. Miré fijamente a la ventana tratando de mantener mi mano firme. - Cuando entré él saltó por la ventana. El detective Basso se asomó por la ventana. - Es una larga caída hasta el suelo. - Observó él e intentó abrir la ventana - ¿La aseguraste después de que se fuera? - No, corrí abajo por las escaleras y llamé al 911. - Alguien la aseguró. - El detective Basso continuaba viéndome con ojos mordaces, su boca presionada en una línea rígida. - No estoy seguro de que alguien pueda huir después de un salto como ese. - El detective Holstijic dijo uniéndose con su compañero junto a la ventana - Serían afortunados si salieran con una pierna rota. - Tal vez no saltó, tal vez subió por el árbol. - Dije. El detective Basso sacudió su mano alrededor. - Bueno. ¿Qué es? ¿Trepó o saltó? Pudo haberte empujado y salir fuera por la puerta principal. Esa sería la opción lógica. Eso sería lo que yo hubiera hecho. Voy a preguntártelo otra vez. Piensa realmente con cuidado. ¿Realmente viste a alguien en tu cuarto esta noche? Él no me creía. Creía que yo lo había inventado. Por un momento estuve tentada a pensar igual. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué era mi realidad tan compleja? ¿Por qué la realidad nunca encajaba? Por el bien de mi salud me dije a mí misma que no era yo, era él. El chico con pasamontañas. Él estaba haciendo esto. No sabía cómo, pero él era el culpable. El detective Holstijic rompió el tenso silencio diciendo: - ¿Cuándo estarán tus padres en casa? - Vivo con mi madre. Tuvo que hacer un rápido viaje a la oficina. - Necesitamos haceros a las dos unas cuantas preguntas. - Él continuó. Me señaló para que tomara asiento en la cama, pero sacudí mi cabeza aturdida - ¿Has roto recientemente con un novio? - No. - ¿Qué tal con las drogas? ¿Algún problema, ahora o en el pasado? - No. - Mencionaste que vivías con tu madre. ¿Y tu padre? ¿Dónde está? - Esto fue un error. - Dije - Lo siento. No debí llamar. Los dos oficiales intercambiaron miradas. El detective Holstijic cerró los ojos y se masajeó las esquinas interiores. El detective Basso se veía como si ya hubiera tenido suficiente y estuviera listo para marcharse. - Tenemos cosas que hacer. - Dijo - ¿Estarás bien aquí sola hasta que llegue tu madre? Yo difícilmente lo escuchaba. No podía alejar mis ojos de la ventana. ¿Cómo estaba él haciendo todo esto? Quince minutos. Tuvo quince minutos para encontrar la forma de regresar dentro y ordenar el cuarto antes de que la policía llegara. Y conmigo en el piso de abajo todo el tiempo. Al darme cuenta de que habíamos estado solos en la casa juntos, me estremecí. El detective Holstijic extendió su tarjeta. - ¿Podría llamarnos tu madre cuando llegue? - Saldremos nosotros solos. - Dijo el Detective Basso. Ya estaba a la mitad del pasillo.
CAPITULO 13
Capítulo 13
La noche siguiente a las siete la entrada al estacionamiento estaba repleta. Después de casi una hora de rogar, Vee y yo habíamos convencido a sus padres que necesitábamos celebrar su primera noche fuera del hospital con chiles rellenos y cócteles de fresas frescas. Al menos, eso es lo que estábamos exigiendo. Pero teníamos una segunda intención. Aparqué el Neon en un espacio apretado del estacionamiento y apagué el motor. - Ew. - Dijo Vee cuando le pasé las llaves y mis dedos rozaron los suyos - ¿Crees que puedes sudar un poco más? - Estoy nerviosa. - ¿En serio?, no tenía ni idea. - Inadvertidamente miré la puerta - Sé lo que estás pensando. - Dijo Vee apretando sus labios - Y la respuesta es no. No de ninguna manera. - No sabes lo que estoy pensando. - Dije. Vee apretó mi brazo. - Seguro como la mierda que no. - No iba a correr. - Dije - No yo. - Mentirosa. El martes era la noche libre de Patch, y Vee me metió en mi cabeza que ése sería el momento perfecto para el interrogatorio de su compañera. Me visualicé encaminándome hacia el bar, dándole al camarero una coqueta mirada a lo Marcie Millar, y luego dirigiéndome sin problemas al asunto de Patch. Necesitaba la dirección de su casa. Necesitaba alguna detención previa. Necesitaba saber si él tenía alguna conexión con el chico de la máscara de esquí, sin importar lo insignificante que fuera. Necesitaba averiguar por qué el chico de la máscara de esquí y la chica misteriosa estaban en mi vida. Eché un vistazo dentro de mi bolso, verificando –doble para asegurarme que la lista de preguntas del interrogatorio que había preparado estaba todavía conmigo. Un lado de la lista contenía las preguntas sobre la vida personal de Patch. El otro lado tenía información descarada. Por si acaso. - Whoa, Whoa, Whoa. - Dijo Vee - ¿Qué es eso? - Nada. - Dije doblando la lista. Vee trató de agarrar la lista, pero fui más rápida y la metí en mi bolso antes de que ella pudiera cogerla. - Regla número uno. - Dijo Vee - No hay tal cosa como notas para coquetear. - Hay una excepción a toda regla.
- ¡Y tú no la eres! Agarró dos bolsas plásticas de 7-eleven¹ del asiento trasero y giró saliendo del coche. Tan pronto como salí, ella utilizó su brazo bueno para lanzar las bolsas por encima del capote del Neon hacia mí.
- ¿Qué es esto? - Pregunté cogiendo las bolsas. Las manijas estaban atadas y no podía ver dentro, pero la base inconfundible de un maldito tacón de punta amenazó con salir a través del plástico. - Son casi ocho y medio. - Dijo Vee - Cuero de tiburón. Es más fácil encajar en el papel cuando pareces formar parte. - No puedo caminar con tacones altos. - Lo bueno es que no son altos, entonces. - Parecen altos. - Dije ojeando el tacón de punta saliente. - Casi cinco pulgadas. Dejan de llamarse “altos” antes de cuatro. Maravilloso. Si no me rompo el cuello, podría llegar a humillarme mientras le sonsaco los secretos de mi compañero Patch. - Éste es el trato. - Dijo Vee mientras andábamos por la acera de las puertas delanteras - Soy invitada por un par de personas. Cuantos más mejor, ¿bien? - ¿Quién? - Pregunté sintiendo los profundos retorcijones de que algo andaba mal en la boca de mi estómago. - Jules y Elliot. Antes de que tuviera tiempo para decirle a Vee exactamente lo malo que pensé que era esta idea, ella dijo: - Momento de la verdad. Me he estado viendo un poco con Jules. A escondidas. - ¿Qué? - Deberías ver su casa. Bruce Wayne no puede competir. O sus padres son traficantes de drogas en América del Sur o vienen realmente de una familia adinerada. Y dado que no los he conocido aún, no podría decir cuál. Estaba perpleja como para hablar. Mi boca se abrió y se cerró, pero nada salió. - ¿Cuándo pasó esto? - Finalmente pude preguntar. - Justamente casi después de aquella fatídica mañana en Enzo’s. - ¿Fatídica? Vee, no tenías idea... - Espero que hayan llegado primero y hayan reservado una mesa. - Dijo Vee estirando su cuello mientras ojeaba a la muchedumbre amontonada alrededor de las puertas - No quiero esperar. Estoy seriamente a dos cortos minutos de morir de hambre. Agarré a Vee por su codo bueno, empujándola a un lado. - Hay algo que necesito decirte... - Lo sé, lo sé. - Dijo ella - Crees que hay una pequeña posibilidad de que Elliot me atacara el Domingo por la noche. Bueno, creo que estás confundiendo a Elliot con Patch. Y después de que hagas algo detectivesco esta noche, los hechos me apoyarán. Créeme, quiero saber quién me atacó tanto como tú, probablemente aún más. Es personal ahora. Y dado que estamos aconsejándonos la una a la otra, ésta es la mía. Mantente alejada de Patch. Solo para estar segura. - Me alegro de que pienses esto detenidamente. - Dije concisamente – Pero aquí la cosa es que encontré un artículo... Las puertas del Bordeline² se abrieron. Una fresca ola de calor llevaba el olor de limas y cilantro circulando hacia nosotras, junto con el sonido de un grupo de mariachis a través de los altavoces. - Bienvenidas al Bordeline. - Un camarero nos saludó - ¿Solo ustedes dos esta noche? Elliot estaba parado detrás de ella dentro, en el tenue vestíbulo. Nos vimos el uno al otro al mismo momento. Su boca sonrió pero sus ojos no lo hicieron. - Señoritas. - Dijo él frotando sus manos mientras se acercaba – Lucen magníficas, como siempre. Mi piel se erizó. - ¿Dónde está tu compañero de crimen? - Preguntó Vee echando un vistazo alrededor del vestíbulo. Faroles de papel colgando desde el techo, y un mural de un pueblo mexicano abarcaban dos paredes. Las mesas de espera se llenaron a la capacidad. No había señal de Jules. - Malas noticias. - Dijo Elliot - El hombre está enfermo. Vas a tener que conformarte conmigo. - ¿Enfermo? - Demandó Vee - ¿Cómo que enfermo? ¿Qué clase de excusa es enfermo? - Enfermo como un brote en ambos brazos. Vee se estrujó su nariz. - Demasiada información. Todavía estaba teniendo un mal momento comprendiendo la idea de que algo estaba pasando entre Vee y Jules. Jules vino por (), abrumado, y completamente desinteresado en la compañía de Vee o alguien más. Ninguna parte de mí se sentía cómoda con la idea de Vee pasando tiempo a solas con Jules. No necesariamente por lo desagradable que fuera él o por lo poco que sabía de él, sino porque la única cosa que sabía es que: él era amigo íntimo de Elliot. El camarero reunió tres menús de un compartimiento pequeño y nos llevó a una mesa tan cerca de la cocina que podía sentir el fuego de los hornos atravesando las paredes. A nuestra izquierda estaba la barra de salsa. A nuestra derecha las puertas de vídrio húmedo con condensación que conducía hacia un patio. Mi blusa de popelina ya se adhería a mi espalda. Mi sudor podría haber tenido más que ver con la noticia de Vee y Jules que con el calor, como sea.
- ¿Está bien? - El camarero preguntó gesticulando hacia la mesa. - Está perfecto. - Dijo Elliot encogiéndose de hombros para quitarse su chaqueta de aviador - Me encanta este lugar. Si el espacio no te hace sudar, la comida lo hará. La sonrisa del camarero se amplio. - Ha estado aquí antes. ¿Puedo sugerirle empezar con patatas fritas y nuestra salsa más reciente de jalapeño? Es más picante todavía. - Me gustan las cosas picantes. - Dijo Elliot.
Estaba bastante segura de que estaba siendo lambón. Había sido demasiado generosa en pensar que él no era tan bajo como Marcie. Había sido demasiado generosa sobre su carácter, punto. Especialmente ahora que sabía que había sido investigado por presunto asesinato junto con quién sabe cuántos otros esqueletos en su armario. El camarero se le dirigió evaluándolo una vez más. - Volveré enseguida con patatas fritas y salsa. Su camarera estará aquí dentro de poco para tomar sus órdenes. Vee se dejó caer en la primera silla. Me deslicé a su lado y Elliot tomó asiento frente a mí. Nuestros ojos conectaron, y había un deje de algo oscuro en los suyos. Resentimiento, muy probablemente. Quizás incluso hostilidad. Me preguntaba si él sabía que yo había visto el artículo. - El púrpura es tu color, Nora. - Dijo él gesticulando hacia mi bufanda mientras la aflojaba de mi cuello y la ataba alrededor de la manija de mi bolso - Ilumina tus ojos. Vee golpeó mi pie. Ella en realidad pensaba que él se refería a un cumplido. - Así que, - Le dije a Elliot con una sonrisa forzada - ¿por qué no nos hablas de la preparatoria Kinghorn? - Sí. - Intervino Vee - ¿Hay sociedades secretas allí? ¿Como en las películas? - ¿Qué decir? - Dijo Elliot - Gran escuela. Fin de la historia. - Tomó su menú y lo examinó – ¿A alguien le interesa un aperitivo? Yo invito. - Si es tan genial, ¿por qué te trasferiste? Encontré sus ojos y le sostuve la mirada. Muy ligeramente, arqueé mis cejas, desafiante. Un músculo en la mandíbula de Elliot saltó justo antes de que él esbozara una sonrisa. - Las chicas. Escuché que eran mucho más finas por estos lados. El rumor demostró ser cierto. Me giñó el ojo y una sensación de hielo pasó de mi cabeza a mis pies. - ¿Por qué Jules no se transfirió también? - Preguntó Vee - Podríamos haber sido los cuatro fantásticos, solo con un poco más de vigor. Los fenomenales cuatro. - Los padres de Jules están obsesionados con su educación. Lo juro por mi vida, está yendo directo a la cima. El chico no puede detenerse. Quiero decir, lo confieso, lo hago bien en la escuela, mejor que la mayoría. Pero nadie supera a Jules. Él es un dios académico. La mirada soñadora regresó a los ojos de Vee. - Nunca he conocido a sus padres. - Dijo ella – Las dos veces que he ido, o están fuera de la ciudad o están trabajando. - Trabajan mucho. - Elliot estuvo de acuerdo, dirigiendo sus ojos hacia el menú, haciendo difícil para mí leer algo en ellos. - ¿Dónde trabajan? - pregunté. Elliot tomó un largo sorbo de su agua. Me pareció como si estuviera ganando tiempo mientras inventaba una respuesta. - Diamantes. Pasan mucho tiempo en África y Australia. - No sabía que Australia era grande en el negocio de diamantes. - Dije.
- Sí, tampoco yo. - Dijo Vee. De hecho, estaba bastante segura de que Australia no tenía diamantes. Punto. - ¿Por qué están viviendo en Maine? - Pregunté - ¿Por qué no en África? Elliot estudió su menú más intensamente. - ¿Qué van a pedir ambas? Estoy pensando en fajitas de carne, se ven buenas. - Si los padres de Jules están en el negocio de diamantes, apuesto a que saben bastante sobre escoger el anillo de compromiso perfecto. - Dijo Vee - Siempre he querido una esmeralda-corte gema. Le di una patada a Vee debajo de la mesa. Ella me pinchó con su tenedor. - Oww. - Dije. Nuestra camarera llegó a la punta de la mesa al tiempo justo para preguntar. - ¿Algo de beber? Elliot miró por encima de su menú, primero a mí, luego a Vee. - Coca-cola light. - Dijo Vee. - Agua con rodajas de limón, por favor. - Dije. La camarera regresó sorprendentemente rápido con nuestras bebidas. Su regreso fue mi excusa para dejar la mesa e iniciar la primera fase del plan, y Vee me lo recordó con un segundo pinchazo bajo-la-mesa con su tenedor. - Vee, - Dije a través de mis dientes - ¿quisieras acompañarme al servicio de damas? De repente no quería seguir adelante con el plan. No quería dejar a Vee sola con Elliot. Lo que quería era sacarla, hablarle de la investigación de asesinato y luego encontrar alguna forma de hacer que Elliot y Jules desaparecieran de nuestras vidas. - ¿Por qué no vas sola? - Dijo Vee - Creo que sería un mejor plan. Ella gesticuló con su cabeza hacia el bar y articuló “ve”, al mismo tiempo haciendo discretos movimientos de salir debajo de la mesa. - Planeaba ir sola, pero realmente me gustaría que me acompañaras. - ¿Qué pasa con las chicas? - Dijo Elliot plantando una sonrisa entre nosotras - Lo juro, nunca he conocido a una chica que pueda ir al baño sola. - Se inclinó hacia adelante y sonrió con complicidad - Déjame participar del secreto. En serio, te pagaré cinco dólares por cada uno. - Alcanzó su bolsillo trasero - Diez, si puedo ir y ver cuál es el problema tan grande. Vee destelló una sonrisa. - Pervertido. No te olvides de esto. - Me dijo ella, refiriéndose a las bolsas de 7-eleven en mis brazos. Las cejas de Elliot se arquearon. - Basura. - Vee le explicó a él con un toque sarcástico - Nuestro cubo de basura está lleno. Mi madre me preguntó si podía tirar esto ya que estaba saliendo. Elliot no parecía creerle, y Vee no perecía que le importara. Me levanté, mis brazos cargaron con el equipo del traje, y tragué mi ardiente frustración. Moviéndome a través de las mesas, tomé el pasillo que conduce de vuelta a los baños. El corredor estaba pintado de terracota y estaba decorado con máscaras, sombreros de paja y muñecas de madera. Hacía más calor aquí y sequé mi frente. El plan ahora era terminar con esto tan rápido como fuera posible. Tan pronto como volviera a la mesa, formularía una excusa sobre tener que salir, y empujaría a Vee hacia afuera. Con o sin consentimiento. Después de echar una ojeada por debajo de tres casillas del servicio de damas y confirmar que estaba sola. Cerré la puerta principal y vacié el contenido de las bolsas de 7-eleven en el mostrador. Una peluca rubio platino, un sostén de copa púrpura, un top de tirantes negro, una minifalda de tachuelas, medias de malla rosado encendido y un par de zapatos de tacón de punta talla ocho y medio de cuero de tiburón³. Metí el sostén y el top de tirantes y las medias de malla de nuevo dentro de las bolsas. Después de quitarme mis jeans, me puse la minifalda. Metí mi cabello debajo de la peluca y me apliqué el lápiz labial. Me cubrí con una generosa capa resplandeciente de brillo labial. - Puedes hacer esto. - Le dije a mi reflejo, saltando la capa de brillo y presionando mis labios juntos - Puedes actuar a lo Marcie Miller. Seducir a hombres por secretos. ¿Tan difícil puede ser? Me quité mis lustrosos mocasines, los metí en la bolsa junto con mis jeans, luego tiré la bolsa debajo del mostrador, fuera de la vista. - Además, - Continúe - no hay nada de malo en sacrificar un poco de orgullo por información secreta. Si quieres enfocar esto con una perspectiva morbosa, aún podrías hablar si no tienes respuesta, podrías terminar muerta. Porque te guste o no, alguien allí fuera quiere hacerte daño. Balanceé los tacones de cuero tiburón en mi línea de visión. No eran las cosas más feas que hubiese visto. De hecho, podrían ser considerados sexys. Juws, Maine es de temperatura fría. Me los até y practiqué caminando por el baño varias veces. Dos minutos después fácilmente me dirigí hacia la barra del bar. ---- ³ Cuero de tiburón: Liso y de rayas (N. del T.)
El camarero me miró. - ¿Dieciséis? - Supuso - ¿Diecisiete? Parecía más o menos diez años mayor que yo y tenía el pelo castaño en entradas que llevaba bastante afeitado. Un aro de plata colgaba de su oreja derecha. Camiseta blanca y levis’s. No se veía mal… ni bien, tampoco. - No soy una consumidora menor de edad. - Le dije fuertemente por encima de la música y la circulante conversación - Estoy esperando a un amigo. Tengo una gran vista de las puertas aquí. Recuperé la lista de preguntas de mi bolso y discretamente coloqué el papel debajo de un salero de vídrio. - ¿Qué es eso? - preguntó el camarero limpiando sus manos en una toalla y gesticulando hacia la lista. Deslicé la lista más allá bajo el salero.
- Nada. - Dije toda inocente. Él levantó una ceja. Decidí ser sencilla con la verdad. - Es una lista… de compras. Tengo que comprar algunos comestibles. Para mi madre de camino a casa. ¿Qué pasó con coquetear? Me pregunté. ¿Qué pasó con la Marcie Miller? Él me dio una mirada escrutadora que decidí que no todo era negativo. - Después de trabajar en este empleo durante cinco años, soy bastante bueno descubriendo mentirosos. - No soy una mentirosa. - Dije - Quizás estaba mintiendo hace un momento, pero es solo una mentira. Una pequeña mentira no te hace ser un mentiroso. - Pareces una periodista. - Dijo él. - Trabajo para el sitio web de mi escuela. - Quería sacudirme. Los periodistas no infundían confianza en la gente. La gente generalmente sospechaba de los periodistas - Pero no estoy trabajando esta noche. - Corregí rápidamente - Estrictamente noche de placer. Nada de trabajo, ni base de datos, nada en absoluto. Después de unos cuantos minutos de silencio decidí que la mejor jugada era aventurarme primero. Aclaré mi garganta y dije: - ¿Es el Borderline el lugar predilecto de empleo para estudiantes de secundaria? - Tenemos a muchos, sí. Camareras y ayudantes, y por el estilo. - ¿En serio? - Dije fingiendo sorpresa - Tal vez conozca algunos de ellos. Pregúntame. El camarero alzó sus ojos hacia el techo y se rascó sobre su barbilla. Su mirada en blanco no inspiraba mi confianza. Por no mencionar que no tenía mucho tiempo. Elliot podría estar echando drogas mortales a la coca-cola light de Vee. - ¿Qué tal Patch Cipriano? - Pregunté - ¿Él trabaja aquí? - ¿Patch? Sí, trabaja aquí. Un par de noches y fines de semana. - ¿Estaba trabajando el domingo por la noche? Intenté no sonar demasiado curiosa, pero necesitaba saber si era posible para Patch haber estado en el muelle. Él dijo que tenía una fiesta en la costa, pero quizás sus planes habían cambiado. Si alguien verificaba que estaba en el trabajo el domingo por la noche, podría descartar su participación en el ataque de Vee. - ¿El domingo? - Dijo indiferente - Las noches son agitadas. Intenta con las camareras. Una de ellas lo recordará. Todos se ríen por nada y son un poco chiflados cuando él está por ahí. Él sonrió como si yo pudiera de alguna manera simpatizar con ellos. Y dije: - ¿Podría tener acceso a su solicitud de trabajo? - Incluyendo la dirección de su casa. - Eso sería un no. - Solo por curiosidad. - Dije - ¿Sabes si es posible poder ser contratado aquí si tienes un crimen en tu expediente? - ¿Un crimen? - Soltó una gran carcajada - ¿Estás bromeando? - Está bien, quizás no un crimen, pero ¿qué tal un delito menor? Extendió las palmas de sus manos en el mostrador y se acercó.
- No. - Su tono había cambiado de divertido a insultante. - Eso es bueno. Es realmente bueno saberlo. Me acomodé de nuevo sobre la butaca del bar y sentí la piel de mis muslos cociéndose como plástico. Estaba sudando. Si la regla número uno de coqueteo no estaba en la lista, estaba bastante segura que la regla número dos no era sudar. Consulté mi lista. - ¿Sabes si Patch alguna vez tuvo una orden judicial? ¿Tiene historial de fugitivo? - Sospeché que el camarero estaba sintiendo una mala vibración sobre mí, y decidí lanzar todas mis preguntas en un último esfuerzo... antes de que él me echara de la barra..., o peor, que me sacara del restaurante por acoso y conducta sospechosa - ¿Él tiene novia? - Dije bruscamente. - Ve y pregúntale. - Dijo él. Parpadeé. - Él no trabaja esta noche. A la amplia sonrisa del camarero, mi estómago parecía desmoronarse. - Él no trabaja esta noche… ¿o sí? - Pregunté, mi voz avanzando lentamente hasta la octava - ¡Se supone que él tiene el martes libre! - Normalmente, sí. Pero está cubriendo a Benji que está en el hospital. Ruptura de apéndice. - ¿Te refieres a que Patch está aquí? ¿En este momento? Miré por encima de mi hombro, peinando mi peluca para cubrir mi perfil mientras escaneaba el área en busca de él. - Entró de vuelta a la cocina hace unos minutos. Yo ya estaba retirándome del banquillo de la barra. - Creo que dejé el coche arrancado. ¡Pero fue genial hablar contigo! - Me apuré lo más que pude para llegar al baño.
Ya dentro del baño de damas, cerré la puerta detrás de mí, inhalé un par de veces con mi espalda pegada a la puerta, y luego fui al lavamanos y esparcí agua fría sobre mi cara. Patch iba a descubrir que lo estuve espiando. Mi memorable actuación garantizaría eso. En apariencia, esto era malo porque, bueno, era humillante. Pero cuando lo pensé, debía reconocer el hecho de que Patch era muy reservado. A la gente reservada no le gustaba que husmearan en sus vidas. ¿Cómo actuaría cuando supiera que lo tenía bajo una lupa gigante? Ahora me preguntaba qué me había llevado allí, ya que por dentro no creía que Patch fuese el chico con la máscara de ski. Quizás él tenía secretos oscuros, perturbantes, pero andar correteando por ahí con una máscara de ski no era uno de ellos. Cerré la llave, y cuando miré hacia arriba, la cara de Patch estaba reflejada en el espejo. Grité y me di media vuelta. No estaba sonriendo, ni tampoco parecía entretenido. - ¿Qué estás haciendo aquí? - Dije jadeando. - Trabajo aquí.
- Me refiero a aquí. ¿Es que acaso no sabes leer? El símbolo de la puerta… - Estoy empezando a pensar que me estás siguiendo. Cada vez que me doy la vuelta, tú estás ahí. - Quería invitar a Vee a salir. - Expliqué - Estuvo en el hospital. - Yo sonaba a la defensiva. Estaba segura de que eso me haría ver más culpable - Nunca pensé en toparme contigo. Supuestamente estás en tu noche libre. ¿Y de qué estás hablando? Cada vez que me doy la vuelta, tú estás ahí. La mirada de Patch era aguda, intimidante, inquisidora. Calculaba cada una de mis palabras, cada uno de mis movimientos. - ¿Quieres explicar tu pelo chabacano? - Dijo. Me arranqué la peluca y la tiré sobre la encimera. - ¿Quieres explicar dónde has estado? Has faltado los últimos dos días a la escuela. Estaba casi segura de que Patch no me contaría sobre su paradero, pero dijo: - Jugando Paintball. ¿Qué hacías en la barra? - Hablaba con el Barman. ¿Acaso es un crimen? Equilibrando una mano contra la encimera, levanté mi pie para desabrochar un tacón de cuero de tiburón. Me incliné ligeramente y tan pronto como lo hice, la lista de preguntas que hice voló de mi escote y cayó al suelo. Me arrodillé para tomarlo, pero Patch fue más rápido. La sostuvo sobre su cabeza Mientras yo saltaba para obtenerla. - ¡Devuélvemela! - Dije. - ¿Tiene Patch alguna orden de restricción contra él? - Leyó - ¿Es Patch un delincuente? - ¡Dá-me-lo! - Dije entre dientes furiosamente. Patch soltó una risa por lo bajo, y supe que había visto la siguiente pregunta. - ¿Patch tiene novia? Patch puso el papel en su bolsillo trasero. Estaba muy tentada de ir tras él, a pesar de su ubicación. Se echó hacia atrás en la encimera y niveló nuestros ojos. - Si vas a buscar información por ahí, preferiría que me preguntaras a mí. - Esas preguntas - Hice señas hacia donde la había escondido - eran una broma. Vee las escribió. - Añadí en una racha de inspiración - Es su culpa. - Conozco tu letra, Nora. - Bueno, ok, está bien. - Empecé buscando una respuesta inteligente, pero me demoré mucho y perdí mi oportunidad. - No tengo ninguna orden de restricción. - Dijo - No he cometido ningún delito. Incliné mi barbilla hacia arriba. - ¿Novia? Me dije que no me importaba cómo respondiera a eso. Cualquiera de las dos iba bien conmigo. - Eso no es de tu incumbencia. - Trataste de besarme. - Le recordé - Lo convertiste en algo de mi incumbencia.
La sombra de una sonrisa pirata merodeó por su boca. Tuve la impresión de que estaba recordando cada detalle de ese casi-beso, incluyendo mi gemido/suspiro. - Ex novia. Dijo después de un momento. Mi estómago se cayó tan pronto como un repentino pensamiento saltó en mi mente. ¿Qué pasaba si la chica de Delphie y Victoria’s Secret era la ex de Patch? ¿Qué pasaba si me había visto hablando con Patch en las máquinas tragaperras y ―erróneamente― había asumido que había mucho más en nuestra relación? Si seguía sintiendo atracción por Patch, tenía sentido que ella estuviese lo suficientemente celosa como para seguirme por ahí. Unas pocas piezas del puzzle parecían encajar… Entonces Patch dijo: - Pero ella no anda por aquí. - ¿A qué te refieres con que no anda por aquí? - Se ha ido. Nunca volverá. - ¿Te refieres a que… está muerta? - Pregunté. Patch no lo negó. Mi estómago se sintió repentinamente pesado y retorcido. No lo había esperado. Patch había tenido una novia, y ahora estaba muerta. La puerta del baño de damas sonó cuando alguien intentó entrar. Había olvidado que la había cerrado con llave, lo que me hizo dudar acerca de cómo entró Patch. Podría haber tenido una llave, o podría haber otra explicación. Una explicación acerca de la cual probablemente no querría pensar, como flotar bajo la puerta como el aire. Como el humo. - Necesito volver a trabajar. - Dijo Patch. Me echó una ojeada que perduró un poco más bajo mis caderas - Falda asesina. Piernas mortales. Antes de que pudiese tener un pensamiento coherente, él ya estaba pasando a través de la puerta. La anciana mujer que esperaba para entrar me miró, luego miró sobre su hombro a Patch, quien ya había desaparecido en el vestíbulo. - Cariño. - Me dijo - Se ve tan resbaladizo como el jabón. - Buena descripción. - Mascullé. Ella sacudió su corto, gris y ondulado cabello. - Una chica se podría enjabonar con un jabón como ése. Después de que me puse mi ropa nuevamente, volví a la mesa y me deslicé al lado de Vee. Elliot chequeó su reloj y levantó una ceja hacia mí. - Lo siento, me fui por mucho rato. - Dije - ¿Me perdí algo? - No. - Dijo Vee - Lo mismo de siempre, lo mismo de siempre. Ella golpeó mi rodilla, y la pregunta se amplió. “¿Bien?” Antes de que pudiese devolverle el golpe, Elliot dijo: - Te perdiste a la camarera, te pedí un burrito rojo. - Una sonrisa espeluznante tiró las comisuras de su boca. Vi mi oportunidad.
- En realidad, no estoy segura de que desee comer. - Puse cara de estar nauseabunda, que no estaba del todo fingida - Creo que cogí lo que Jules tiene. - Oh, mujer. ¿Te sientes bien? Sacudí mi cabeza. - Buscaré a nuestra camarera y le diré que caliente la comida. - Sugirió Vee buscando las llaves en su cartera. - ¿Y qué hay de mí? - Dijo Elliot sonando sólo medio en broma. - En otra ocasión. - Dijo Vee. Bingo, pensé.
La noche siguiente a las siete la entrada al estacionamiento estaba repleta. Después de casi una hora de rogar, Vee y yo habíamos convencido a sus padres que necesitábamos celebrar su primera noche fuera del hospital con chiles rellenos y cócteles de fresas frescas. Al menos, eso es lo que estábamos exigiendo. Pero teníamos una segunda intención. Aparqué el Neon en un espacio apretado del estacionamiento y apagué el motor. - Ew. - Dijo Vee cuando le pasé las llaves y mis dedos rozaron los suyos - ¿Crees que puedes sudar un poco más? - Estoy nerviosa. - ¿En serio?, no tenía ni idea. - Inadvertidamente miré la puerta - Sé lo que estás pensando. - Dijo Vee apretando sus labios - Y la respuesta es no. No de ninguna manera. - No sabes lo que estoy pensando. - Dije. Vee apretó mi brazo. - Seguro como la mierda que no. - No iba a correr. - Dije - No yo. - Mentirosa. El martes era la noche libre de Patch, y Vee me metió en mi cabeza que ése sería el momento perfecto para el interrogatorio de su compañera. Me visualicé encaminándome hacia el bar, dándole al camarero una coqueta mirada a lo Marcie Millar, y luego dirigiéndome sin problemas al asunto de Patch. Necesitaba la dirección de su casa. Necesitaba alguna detención previa. Necesitaba saber si él tenía alguna conexión con el chico de la máscara de esquí, sin importar lo insignificante que fuera. Necesitaba averiguar por qué el chico de la máscara de esquí y la chica misteriosa estaban en mi vida. Eché un vistazo dentro de mi bolso, verificando –doble para asegurarme que la lista de preguntas del interrogatorio que había preparado estaba todavía conmigo. Un lado de la lista contenía las preguntas sobre la vida personal de Patch. El otro lado tenía información descarada. Por si acaso. - Whoa, Whoa, Whoa. - Dijo Vee - ¿Qué es eso? - Nada. - Dije doblando la lista. Vee trató de agarrar la lista, pero fui más rápida y la metí en mi bolso antes de que ella pudiera cogerla. - Regla número uno. - Dijo Vee - No hay tal cosa como notas para coquetear. - Hay una excepción a toda regla.
- ¡Y tú no la eres! Agarró dos bolsas plásticas de 7-eleven¹ del asiento trasero y giró saliendo del coche. Tan pronto como salí, ella utilizó su brazo bueno para lanzar las bolsas por encima del capote del Neon hacia mí.
- ¿Qué es esto? - Pregunté cogiendo las bolsas. Las manijas estaban atadas y no podía ver dentro, pero la base inconfundible de un maldito tacón de punta amenazó con salir a través del plástico. - Son casi ocho y medio. - Dijo Vee - Cuero de tiburón. Es más fácil encajar en el papel cuando pareces formar parte. - No puedo caminar con tacones altos. - Lo bueno es que no son altos, entonces. - Parecen altos. - Dije ojeando el tacón de punta saliente. - Casi cinco pulgadas. Dejan de llamarse “altos” antes de cuatro. Maravilloso. Si no me rompo el cuello, podría llegar a humillarme mientras le sonsaco los secretos de mi compañero Patch. - Éste es el trato. - Dijo Vee mientras andábamos por la acera de las puertas delanteras - Soy invitada por un par de personas. Cuantos más mejor, ¿bien? - ¿Quién? - Pregunté sintiendo los profundos retorcijones de que algo andaba mal en la boca de mi estómago. - Jules y Elliot. Antes de que tuviera tiempo para decirle a Vee exactamente lo malo que pensé que era esta idea, ella dijo: - Momento de la verdad. Me he estado viendo un poco con Jules. A escondidas. - ¿Qué? - Deberías ver su casa. Bruce Wayne no puede competir. O sus padres son traficantes de drogas en América del Sur o vienen realmente de una familia adinerada. Y dado que no los he conocido aún, no podría decir cuál. Estaba perpleja como para hablar. Mi boca se abrió y se cerró, pero nada salió. - ¿Cuándo pasó esto? - Finalmente pude preguntar. - Justamente casi después de aquella fatídica mañana en Enzo’s. - ¿Fatídica? Vee, no tenías idea... - Espero que hayan llegado primero y hayan reservado una mesa. - Dijo Vee estirando su cuello mientras ojeaba a la muchedumbre amontonada alrededor de las puertas - No quiero esperar. Estoy seriamente a dos cortos minutos de morir de hambre. Agarré a Vee por su codo bueno, empujándola a un lado. - Hay algo que necesito decirte... - Lo sé, lo sé. - Dijo ella - Crees que hay una pequeña posibilidad de que Elliot me atacara el Domingo por la noche. Bueno, creo que estás confundiendo a Elliot con Patch. Y después de que hagas algo detectivesco esta noche, los hechos me apoyarán. Créeme, quiero saber quién me atacó tanto como tú, probablemente aún más. Es personal ahora. Y dado que estamos aconsejándonos la una a la otra, ésta es la mía. Mantente alejada de Patch. Solo para estar segura. - Me alegro de que pienses esto detenidamente. - Dije concisamente – Pero aquí la cosa es que encontré un artículo... Las puertas del Bordeline² se abrieron. Una fresca ola de calor llevaba el olor de limas y cilantro circulando hacia nosotras, junto con el sonido de un grupo de mariachis a través de los altavoces. - Bienvenidas al Bordeline. - Un camarero nos saludó - ¿Solo ustedes dos esta noche? Elliot estaba parado detrás de ella dentro, en el tenue vestíbulo. Nos vimos el uno al otro al mismo momento. Su boca sonrió pero sus ojos no lo hicieron. - Señoritas. - Dijo él frotando sus manos mientras se acercaba – Lucen magníficas, como siempre. Mi piel se erizó. - ¿Dónde está tu compañero de crimen? - Preguntó Vee echando un vistazo alrededor del vestíbulo. Faroles de papel colgando desde el techo, y un mural de un pueblo mexicano abarcaban dos paredes. Las mesas de espera se llenaron a la capacidad. No había señal de Jules. - Malas noticias. - Dijo Elliot - El hombre está enfermo. Vas a tener que conformarte conmigo. - ¿Enfermo? - Demandó Vee - ¿Cómo que enfermo? ¿Qué clase de excusa es enfermo? - Enfermo como un brote en ambos brazos. Vee se estrujó su nariz. - Demasiada información. Todavía estaba teniendo un mal momento comprendiendo la idea de que algo estaba pasando entre Vee y Jules. Jules vino por (), abrumado, y completamente desinteresado en la compañía de Vee o alguien más. Ninguna parte de mí se sentía cómoda con la idea de Vee pasando tiempo a solas con Jules. No necesariamente por lo desagradable que fuera él o por lo poco que sabía de él, sino porque la única cosa que sabía es que: él era amigo íntimo de Elliot. El camarero reunió tres menús de un compartimiento pequeño y nos llevó a una mesa tan cerca de la cocina que podía sentir el fuego de los hornos atravesando las paredes. A nuestra izquierda estaba la barra de salsa. A nuestra derecha las puertas de vídrio húmedo con condensación que conducía hacia un patio. Mi blusa de popelina ya se adhería a mi espalda. Mi sudor podría haber tenido más que ver con la noticia de Vee y Jules que con el calor, como sea.
- ¿Está bien? - El camarero preguntó gesticulando hacia la mesa. - Está perfecto. - Dijo Elliot encogiéndose de hombros para quitarse su chaqueta de aviador - Me encanta este lugar. Si el espacio no te hace sudar, la comida lo hará. La sonrisa del camarero se amplio. - Ha estado aquí antes. ¿Puedo sugerirle empezar con patatas fritas y nuestra salsa más reciente de jalapeño? Es más picante todavía. - Me gustan las cosas picantes. - Dijo Elliot.
Estaba bastante segura de que estaba siendo lambón. Había sido demasiado generosa en pensar que él no era tan bajo como Marcie. Había sido demasiado generosa sobre su carácter, punto. Especialmente ahora que sabía que había sido investigado por presunto asesinato junto con quién sabe cuántos otros esqueletos en su armario. El camarero se le dirigió evaluándolo una vez más. - Volveré enseguida con patatas fritas y salsa. Su camarera estará aquí dentro de poco para tomar sus órdenes. Vee se dejó caer en la primera silla. Me deslicé a su lado y Elliot tomó asiento frente a mí. Nuestros ojos conectaron, y había un deje de algo oscuro en los suyos. Resentimiento, muy probablemente. Quizás incluso hostilidad. Me preguntaba si él sabía que yo había visto el artículo. - El púrpura es tu color, Nora. - Dijo él gesticulando hacia mi bufanda mientras la aflojaba de mi cuello y la ataba alrededor de la manija de mi bolso - Ilumina tus ojos. Vee golpeó mi pie. Ella en realidad pensaba que él se refería a un cumplido. - Así que, - Le dije a Elliot con una sonrisa forzada - ¿por qué no nos hablas de la preparatoria Kinghorn? - Sí. - Intervino Vee - ¿Hay sociedades secretas allí? ¿Como en las películas? - ¿Qué decir? - Dijo Elliot - Gran escuela. Fin de la historia. - Tomó su menú y lo examinó – ¿A alguien le interesa un aperitivo? Yo invito. - Si es tan genial, ¿por qué te trasferiste? Encontré sus ojos y le sostuve la mirada. Muy ligeramente, arqueé mis cejas, desafiante. Un músculo en la mandíbula de Elliot saltó justo antes de que él esbozara una sonrisa. - Las chicas. Escuché que eran mucho más finas por estos lados. El rumor demostró ser cierto. Me giñó el ojo y una sensación de hielo pasó de mi cabeza a mis pies. - ¿Por qué Jules no se transfirió también? - Preguntó Vee - Podríamos haber sido los cuatro fantásticos, solo con un poco más de vigor. Los fenomenales cuatro. - Los padres de Jules están obsesionados con su educación. Lo juro por mi vida, está yendo directo a la cima. El chico no puede detenerse. Quiero decir, lo confieso, lo hago bien en la escuela, mejor que la mayoría. Pero nadie supera a Jules. Él es un dios académico. La mirada soñadora regresó a los ojos de Vee. - Nunca he conocido a sus padres. - Dijo ella – Las dos veces que he ido, o están fuera de la ciudad o están trabajando. - Trabajan mucho. - Elliot estuvo de acuerdo, dirigiendo sus ojos hacia el menú, haciendo difícil para mí leer algo en ellos. - ¿Dónde trabajan? - pregunté. Elliot tomó un largo sorbo de su agua. Me pareció como si estuviera ganando tiempo mientras inventaba una respuesta. - Diamantes. Pasan mucho tiempo en África y Australia. - No sabía que Australia era grande en el negocio de diamantes. - Dije.
- Sí, tampoco yo. - Dijo Vee. De hecho, estaba bastante segura de que Australia no tenía diamantes. Punto. - ¿Por qué están viviendo en Maine? - Pregunté - ¿Por qué no en África? Elliot estudió su menú más intensamente. - ¿Qué van a pedir ambas? Estoy pensando en fajitas de carne, se ven buenas. - Si los padres de Jules están en el negocio de diamantes, apuesto a que saben bastante sobre escoger el anillo de compromiso perfecto. - Dijo Vee - Siempre he querido una esmeralda-corte gema. Le di una patada a Vee debajo de la mesa. Ella me pinchó con su tenedor. - Oww. - Dije. Nuestra camarera llegó a la punta de la mesa al tiempo justo para preguntar. - ¿Algo de beber? Elliot miró por encima de su menú, primero a mí, luego a Vee. - Coca-cola light. - Dijo Vee. - Agua con rodajas de limón, por favor. - Dije. La camarera regresó sorprendentemente rápido con nuestras bebidas. Su regreso fue mi excusa para dejar la mesa e iniciar la primera fase del plan, y Vee me lo recordó con un segundo pinchazo bajo-la-mesa con su tenedor. - Vee, - Dije a través de mis dientes - ¿quisieras acompañarme al servicio de damas? De repente no quería seguir adelante con el plan. No quería dejar a Vee sola con Elliot. Lo que quería era sacarla, hablarle de la investigación de asesinato y luego encontrar alguna forma de hacer que Elliot y Jules desaparecieran de nuestras vidas. - ¿Por qué no vas sola? - Dijo Vee - Creo que sería un mejor plan. Ella gesticuló con su cabeza hacia el bar y articuló “ve”, al mismo tiempo haciendo discretos movimientos de salir debajo de la mesa. - Planeaba ir sola, pero realmente me gustaría que me acompañaras. - ¿Qué pasa con las chicas? - Dijo Elliot plantando una sonrisa entre nosotras - Lo juro, nunca he conocido a una chica que pueda ir al baño sola. - Se inclinó hacia adelante y sonrió con complicidad - Déjame participar del secreto. En serio, te pagaré cinco dólares por cada uno. - Alcanzó su bolsillo trasero - Diez, si puedo ir y ver cuál es el problema tan grande. Vee destelló una sonrisa. - Pervertido. No te olvides de esto. - Me dijo ella, refiriéndose a las bolsas de 7-eleven en mis brazos. Las cejas de Elliot se arquearon. - Basura. - Vee le explicó a él con un toque sarcástico - Nuestro cubo de basura está lleno. Mi madre me preguntó si podía tirar esto ya que estaba saliendo. Elliot no parecía creerle, y Vee no perecía que le importara. Me levanté, mis brazos cargaron con el equipo del traje, y tragué mi ardiente frustración. Moviéndome a través de las mesas, tomé el pasillo que conduce de vuelta a los baños. El corredor estaba pintado de terracota y estaba decorado con máscaras, sombreros de paja y muñecas de madera. Hacía más calor aquí y sequé mi frente. El plan ahora era terminar con esto tan rápido como fuera posible. Tan pronto como volviera a la mesa, formularía una excusa sobre tener que salir, y empujaría a Vee hacia afuera. Con o sin consentimiento. Después de echar una ojeada por debajo de tres casillas del servicio de damas y confirmar que estaba sola. Cerré la puerta principal y vacié el contenido de las bolsas de 7-eleven en el mostrador. Una peluca rubio platino, un sostén de copa púrpura, un top de tirantes negro, una minifalda de tachuelas, medias de malla rosado encendido y un par de zapatos de tacón de punta talla ocho y medio de cuero de tiburón³. Metí el sostén y el top de tirantes y las medias de malla de nuevo dentro de las bolsas. Después de quitarme mis jeans, me puse la minifalda. Metí mi cabello debajo de la peluca y me apliqué el lápiz labial. Me cubrí con una generosa capa resplandeciente de brillo labial. - Puedes hacer esto. - Le dije a mi reflejo, saltando la capa de brillo y presionando mis labios juntos - Puedes actuar a lo Marcie Miller. Seducir a hombres por secretos. ¿Tan difícil puede ser? Me quité mis lustrosos mocasines, los metí en la bolsa junto con mis jeans, luego tiré la bolsa debajo del mostrador, fuera de la vista. - Además, - Continúe - no hay nada de malo en sacrificar un poco de orgullo por información secreta. Si quieres enfocar esto con una perspectiva morbosa, aún podrías hablar si no tienes respuesta, podrías terminar muerta. Porque te guste o no, alguien allí fuera quiere hacerte daño. Balanceé los tacones de cuero tiburón en mi línea de visión. No eran las cosas más feas que hubiese visto. De hecho, podrían ser considerados sexys. Juws, Maine es de temperatura fría. Me los até y practiqué caminando por el baño varias veces. Dos minutos después fácilmente me dirigí hacia la barra del bar. ---- ³ Cuero de tiburón: Liso y de rayas (N. del T.)
El camarero me miró. - ¿Dieciséis? - Supuso - ¿Diecisiete? Parecía más o menos diez años mayor que yo y tenía el pelo castaño en entradas que llevaba bastante afeitado. Un aro de plata colgaba de su oreja derecha. Camiseta blanca y levis’s. No se veía mal… ni bien, tampoco. - No soy una consumidora menor de edad. - Le dije fuertemente por encima de la música y la circulante conversación - Estoy esperando a un amigo. Tengo una gran vista de las puertas aquí. Recuperé la lista de preguntas de mi bolso y discretamente coloqué el papel debajo de un salero de vídrio. - ¿Qué es eso? - preguntó el camarero limpiando sus manos en una toalla y gesticulando hacia la lista. Deslicé la lista más allá bajo el salero.
- Nada. - Dije toda inocente. Él levantó una ceja. Decidí ser sencilla con la verdad. - Es una lista… de compras. Tengo que comprar algunos comestibles. Para mi madre de camino a casa. ¿Qué pasó con coquetear? Me pregunté. ¿Qué pasó con la Marcie Miller? Él me dio una mirada escrutadora que decidí que no todo era negativo. - Después de trabajar en este empleo durante cinco años, soy bastante bueno descubriendo mentirosos. - No soy una mentirosa. - Dije - Quizás estaba mintiendo hace un momento, pero es solo una mentira. Una pequeña mentira no te hace ser un mentiroso. - Pareces una periodista. - Dijo él. - Trabajo para el sitio web de mi escuela. - Quería sacudirme. Los periodistas no infundían confianza en la gente. La gente generalmente sospechaba de los periodistas - Pero no estoy trabajando esta noche. - Corregí rápidamente - Estrictamente noche de placer. Nada de trabajo, ni base de datos, nada en absoluto. Después de unos cuantos minutos de silencio decidí que la mejor jugada era aventurarme primero. Aclaré mi garganta y dije: - ¿Es el Borderline el lugar predilecto de empleo para estudiantes de secundaria? - Tenemos a muchos, sí. Camareras y ayudantes, y por el estilo. - ¿En serio? - Dije fingiendo sorpresa - Tal vez conozca algunos de ellos. Pregúntame. El camarero alzó sus ojos hacia el techo y se rascó sobre su barbilla. Su mirada en blanco no inspiraba mi confianza. Por no mencionar que no tenía mucho tiempo. Elliot podría estar echando drogas mortales a la coca-cola light de Vee. - ¿Qué tal Patch Cipriano? - Pregunté - ¿Él trabaja aquí? - ¿Patch? Sí, trabaja aquí. Un par de noches y fines de semana. - ¿Estaba trabajando el domingo por la noche? Intenté no sonar demasiado curiosa, pero necesitaba saber si era posible para Patch haber estado en el muelle. Él dijo que tenía una fiesta en la costa, pero quizás sus planes habían cambiado. Si alguien verificaba que estaba en el trabajo el domingo por la noche, podría descartar su participación en el ataque de Vee. - ¿El domingo? - Dijo indiferente - Las noches son agitadas. Intenta con las camareras. Una de ellas lo recordará. Todos se ríen por nada y son un poco chiflados cuando él está por ahí. Él sonrió como si yo pudiera de alguna manera simpatizar con ellos. Y dije: - ¿Podría tener acceso a su solicitud de trabajo? - Incluyendo la dirección de su casa. - Eso sería un no. - Solo por curiosidad. - Dije - ¿Sabes si es posible poder ser contratado aquí si tienes un crimen en tu expediente? - ¿Un crimen? - Soltó una gran carcajada - ¿Estás bromeando? - Está bien, quizás no un crimen, pero ¿qué tal un delito menor? Extendió las palmas de sus manos en el mostrador y se acercó.
- No. - Su tono había cambiado de divertido a insultante. - Eso es bueno. Es realmente bueno saberlo. Me acomodé de nuevo sobre la butaca del bar y sentí la piel de mis muslos cociéndose como plástico. Estaba sudando. Si la regla número uno de coqueteo no estaba en la lista, estaba bastante segura que la regla número dos no era sudar. Consulté mi lista. - ¿Sabes si Patch alguna vez tuvo una orden judicial? ¿Tiene historial de fugitivo? - Sospeché que el camarero estaba sintiendo una mala vibración sobre mí, y decidí lanzar todas mis preguntas en un último esfuerzo... antes de que él me echara de la barra..., o peor, que me sacara del restaurante por acoso y conducta sospechosa - ¿Él tiene novia? - Dije bruscamente. - Ve y pregúntale. - Dijo él. Parpadeé. - Él no trabaja esta noche. A la amplia sonrisa del camarero, mi estómago parecía desmoronarse. - Él no trabaja esta noche… ¿o sí? - Pregunté, mi voz avanzando lentamente hasta la octava - ¡Se supone que él tiene el martes libre! - Normalmente, sí. Pero está cubriendo a Benji que está en el hospital. Ruptura de apéndice. - ¿Te refieres a que Patch está aquí? ¿En este momento? Miré por encima de mi hombro, peinando mi peluca para cubrir mi perfil mientras escaneaba el área en busca de él. - Entró de vuelta a la cocina hace unos minutos. Yo ya estaba retirándome del banquillo de la barra. - Creo que dejé el coche arrancado. ¡Pero fue genial hablar contigo! - Me apuré lo más que pude para llegar al baño.
Ya dentro del baño de damas, cerré la puerta detrás de mí, inhalé un par de veces con mi espalda pegada a la puerta, y luego fui al lavamanos y esparcí agua fría sobre mi cara. Patch iba a descubrir que lo estuve espiando. Mi memorable actuación garantizaría eso. En apariencia, esto era malo porque, bueno, era humillante. Pero cuando lo pensé, debía reconocer el hecho de que Patch era muy reservado. A la gente reservada no le gustaba que husmearan en sus vidas. ¿Cómo actuaría cuando supiera que lo tenía bajo una lupa gigante? Ahora me preguntaba qué me había llevado allí, ya que por dentro no creía que Patch fuese el chico con la máscara de ski. Quizás él tenía secretos oscuros, perturbantes, pero andar correteando por ahí con una máscara de ski no era uno de ellos. Cerré la llave, y cuando miré hacia arriba, la cara de Patch estaba reflejada en el espejo. Grité y me di media vuelta. No estaba sonriendo, ni tampoco parecía entretenido. - ¿Qué estás haciendo aquí? - Dije jadeando. - Trabajo aquí.
- Me refiero a aquí. ¿Es que acaso no sabes leer? El símbolo de la puerta… - Estoy empezando a pensar que me estás siguiendo. Cada vez que me doy la vuelta, tú estás ahí. - Quería invitar a Vee a salir. - Expliqué - Estuvo en el hospital. - Yo sonaba a la defensiva. Estaba segura de que eso me haría ver más culpable - Nunca pensé en toparme contigo. Supuestamente estás en tu noche libre. ¿Y de qué estás hablando? Cada vez que me doy la vuelta, tú estás ahí. La mirada de Patch era aguda, intimidante, inquisidora. Calculaba cada una de mis palabras, cada uno de mis movimientos. - ¿Quieres explicar tu pelo chabacano? - Dijo. Me arranqué la peluca y la tiré sobre la encimera. - ¿Quieres explicar dónde has estado? Has faltado los últimos dos días a la escuela. Estaba casi segura de que Patch no me contaría sobre su paradero, pero dijo: - Jugando Paintball. ¿Qué hacías en la barra? - Hablaba con el Barman. ¿Acaso es un crimen? Equilibrando una mano contra la encimera, levanté mi pie para desabrochar un tacón de cuero de tiburón. Me incliné ligeramente y tan pronto como lo hice, la lista de preguntas que hice voló de mi escote y cayó al suelo. Me arrodillé para tomarlo, pero Patch fue más rápido. La sostuvo sobre su cabeza Mientras yo saltaba para obtenerla. - ¡Devuélvemela! - Dije. - ¿Tiene Patch alguna orden de restricción contra él? - Leyó - ¿Es Patch un delincuente? - ¡Dá-me-lo! - Dije entre dientes furiosamente. Patch soltó una risa por lo bajo, y supe que había visto la siguiente pregunta. - ¿Patch tiene novia? Patch puso el papel en su bolsillo trasero. Estaba muy tentada de ir tras él, a pesar de su ubicación. Se echó hacia atrás en la encimera y niveló nuestros ojos. - Si vas a buscar información por ahí, preferiría que me preguntaras a mí. - Esas preguntas - Hice señas hacia donde la había escondido - eran una broma. Vee las escribió. - Añadí en una racha de inspiración - Es su culpa. - Conozco tu letra, Nora. - Bueno, ok, está bien. - Empecé buscando una respuesta inteligente, pero me demoré mucho y perdí mi oportunidad. - No tengo ninguna orden de restricción. - Dijo - No he cometido ningún delito. Incliné mi barbilla hacia arriba. - ¿Novia? Me dije que no me importaba cómo respondiera a eso. Cualquiera de las dos iba bien conmigo. - Eso no es de tu incumbencia. - Trataste de besarme. - Le recordé - Lo convertiste en algo de mi incumbencia.
La sombra de una sonrisa pirata merodeó por su boca. Tuve la impresión de que estaba recordando cada detalle de ese casi-beso, incluyendo mi gemido/suspiro. - Ex novia. Dijo después de un momento. Mi estómago se cayó tan pronto como un repentino pensamiento saltó en mi mente. ¿Qué pasaba si la chica de Delphie y Victoria’s Secret era la ex de Patch? ¿Qué pasaba si me había visto hablando con Patch en las máquinas tragaperras y ―erróneamente― había asumido que había mucho más en nuestra relación? Si seguía sintiendo atracción por Patch, tenía sentido que ella estuviese lo suficientemente celosa como para seguirme por ahí. Unas pocas piezas del puzzle parecían encajar… Entonces Patch dijo: - Pero ella no anda por aquí. - ¿A qué te refieres con que no anda por aquí? - Se ha ido. Nunca volverá. - ¿Te refieres a que… está muerta? - Pregunté. Patch no lo negó. Mi estómago se sintió repentinamente pesado y retorcido. No lo había esperado. Patch había tenido una novia, y ahora estaba muerta. La puerta del baño de damas sonó cuando alguien intentó entrar. Había olvidado que la había cerrado con llave, lo que me hizo dudar acerca de cómo entró Patch. Podría haber tenido una llave, o podría haber otra explicación. Una explicación acerca de la cual probablemente no querría pensar, como flotar bajo la puerta como el aire. Como el humo. - Necesito volver a trabajar. - Dijo Patch. Me echó una ojeada que perduró un poco más bajo mis caderas - Falda asesina. Piernas mortales. Antes de que pudiese tener un pensamiento coherente, él ya estaba pasando a través de la puerta. La anciana mujer que esperaba para entrar me miró, luego miró sobre su hombro a Patch, quien ya había desaparecido en el vestíbulo. - Cariño. - Me dijo - Se ve tan resbaladizo como el jabón. - Buena descripción. - Mascullé. Ella sacudió su corto, gris y ondulado cabello. - Una chica se podría enjabonar con un jabón como ése. Después de que me puse mi ropa nuevamente, volví a la mesa y me deslicé al lado de Vee. Elliot chequeó su reloj y levantó una ceja hacia mí. - Lo siento, me fui por mucho rato. - Dije - ¿Me perdí algo? - No. - Dijo Vee - Lo mismo de siempre, lo mismo de siempre. Ella golpeó mi rodilla, y la pregunta se amplió. “¿Bien?” Antes de que pudiese devolverle el golpe, Elliot dijo: - Te perdiste a la camarera, te pedí un burrito rojo. - Una sonrisa espeluznante tiró las comisuras de su boca. Vi mi oportunidad.
- En realidad, no estoy segura de que desee comer. - Puse cara de estar nauseabunda, que no estaba del todo fingida - Creo que cogí lo que Jules tiene. - Oh, mujer. ¿Te sientes bien? Sacudí mi cabeza. - Buscaré a nuestra camarera y le diré que caliente la comida. - Sugirió Vee buscando las llaves en su cartera. - ¿Y qué hay de mí? - Dijo Elliot sonando sólo medio en broma. - En otra ocasión. - Dijo Vee. Bingo, pensé.
CAPITULO 12
Capítulo 12
Mi teléfono celular zumbó en mi bolsillo y después de confirmar que ninguna bibliotecaria me estaba mirando de mala manera, contesté. -“¿Mamá?”- -“Buenas noticias”- Dijo ella. -“La subasta terminó antes. Estoy de camino una hora antes de lo planeado y llegaré a casa pronto. ¿Dónde estas?”- -“¡Hola! No te esperaba hasta más tarde. Justo ahora me estoy yendo de la biblioteca. ¿Cómo estuvo Nueva York?”- -“El norte de Nueva York estuvo… largo.”- Ella rió, pero sonaba agotada. -“Si esperas cuarenta y cinco minutos, te puedo llevar a casa. Estoy en la I-95, justo afuera de Portsmouth.”- Busqué alrededor un reloj. Antes de ir a casa quería ir al hospital para ver a Vee. -“El asunto es que”- Le dije a mi mamá. -“Necesito visitar a Vee. ¿Esta bien si nos reunimos en casa? No voy a tardar mucho… lo prometo.”- -“Por supuesto.”- Detecté un poco de decepción. -“¿Hay noticias nuevas? Esta mañana recibí tu mensaje acerca de su cirugía.”- -“Ya le hicieron la cirugía y en cualquier momento la estarán llevando a un cuarto.”- -“Nora.”- Escuché que su voz se inflamaba con emoción. -“Estoy tan feliz de que no hubieras sido tú. No podría vivir conmigo misma si algo te hubiera pasado. Especialmente desde que tu padre…”- Ella rompió en silencio. -“Nada más estoy muy feliz de que ambas estemos a salvo. Dile hola a Vee de mi parte. Te veo pronto. Besos y abrazos.”- -“Te amo, mamá.”- El Centro Médico Regional de Coldwater es una estructura de tres pisos construidos en ladrillo y con una acera techada que lleva hacia la entrada principal. Pasé por la puerta giratoria de cristal y me detuve en el escritorio principal para preguntar sobre Vee. Me dijeron que hacía media hora que la habían movido a un cuarto y que las horas de visitas terminaban en quince minutos. Localicé los elevadores y presioné el botón que me elevaría al siguiente piso. Cuando llegué a la habitación 207, empujé la puerta. -“¿Vee?”- Aparté un ramillete de globos que estaban tras de mi, atravesé el pequeño vestíbulo y encontré a Vee reclinada en la cama, con su brazo izquierdo enyesado y colgado sobre su cuerpo. -“¡Hola!”- Dije cuando vi que estaba despierta. Vee dejó escapar un lujurioso suspiro. -“Amo a las drogas. De verdad. Son fantásticas. Mucho mejor que un capuchino de Enzo. Oye, eso rimó. Enzo Capuchino. Es una señal. Estoy destinada a ser poeta. ¿Quieres escuchar otro poema? Soy buena improvisando.”- -“Eh…”- Una enfermera entró calladamente y empezó a hacer ajustes alrededor de la VI de Vee. --“¿Te sientes bien?”- Le preguntó a Vee.
-“Olvida lo de ser poeta”- Dijo Vee. -“Estoy destinada a ser una comediante. Toc, toc.”- -“¿Qué?”- La enfermera entornó los ojos. -“¿Quién es?”- -“Garra”- Dijo Vee. -“¿Garra qué?”- -“¡Agarra tu toalla que nos vamos a la playa!”- -“Quizá necesite menos analgésicos”- Le dije a la enfermera. -“Demasiado tarde. Le acabo de dar otra dosis. Espera a que la veas dentro de diez minutos.”- Ella salió por la puerta. -“¿Y?”- Le pregunté a Vee. -“¿Cuál es el veredicto?”- -“¿El veredicto? Mi doctor es un culo-mantecoso. Así de cerca me recuerda a un Umpa-Lumpa. No me mires así. La última vez que vino, fue al Funky Chicken y siempre está comiendo chocolate. La mayoría de las veces son animales cubiertos de chocolate. ¿Conoces esos conejitos de chocolate que venden en pascua? Eso es lo que el Umpa-Lumpa cenó y un pato de chocolate en el almuerzo con un malvavisco amarillo como acompañante.”- -“Me refiero al veredicto…”- Señalé a la parafernalia médica que la adornaba. -“Ah. Un brazo roto, una concusión y varios cortes, rasguños y moretones. Gracias a mis reflejos rápidos, salté fuera del camino antes de que pudiera sufrir peores daños. Cuando se trata de reflejos, soy como un gato. Soy Gatúbela. Soy invulnerable. La única razón de que él pudiera hacerme daño fue por la lluvia. A los gatos no les gusta el agua. Nos afecta. Es nuestra kriptonita.”- -“Lo siento tanto”- Le dije a Vee con sinceridad. -“Debería ser yo la que estuviera en la cama del hospital.”- -“¿Y coger todas las drogas? Ah-ah. De ninguna manera.”- -“¿La policía ha encontrado alguna pista?”- Pregunté. -“Nada, zilch, zero.”- -“¿Ningún testigo?”- -“Estábamos en un cementerio en medio de un aguacero”- Señaló Vee. -“La mayoría de la gente normal estaba bajo techo.”- Ella tenía razón. La mayoría de la gente normal estaba bajo techo. Por supuesto Vee y yo habíamos estado afuera… junto con la chica misteriosa que siguió a Vee cuando salió del Victoria’s Secret. -“¿Cómo pasó?”- Pregunté. -“Estaba caminando al cementerio como habíamos planeado, cuando de la nada escuché pasos que se acercaban desde atrás”- Explicó Vee. -“Ahí fue cuando miré hacia atrás y todo fue demasiado rápido. Hubo un flash de una pistola y él arremetiendo contra mí. Como le dije a los policías, mi cerebro no estaba exactamente transmitiendo ‘coge una ID visual’. Era más como ‘¡Santos espectáculos fenomenales, estoy a punto de que me aparruchen!’ Él gruñó, me golpeó tres o cuatro veces con la pistola, agarró mi bolso y corrió.”-Estaba más confundida que nunca. -“Espera. ¿Era un chico? ¿Viste su cara?”- -“Por supuesto que era un chico. Él tenía ojos oscuros… ojos color carbón. Pero es todo lo que vi. Él llevaba puesta una máscara de esquiar.”- Cuando mencionó la máscara de esquiar, mi corazón comenzó a latir rápidamente. Era el mismo chico que saltó frente al Neon, estaba segura de eso. No lo había imaginado. Vee era la prueba. Recordé la manera en que desapareció toda la evidencia del choque. Quizá tampoco había imaginado esa parte. Este chico, sea quien fuera, era real y estaba ahí afuera. Pero, si no había imaginado los daños al Neon ¿Qué pasó en realidad esa noche? ¿Mi vista o mi memoria fue de alguna manera… alterada? Después de un momento, un montón de preguntas secundarias corrieron a mi mente. ¿Qué quería él esta vez? ¿Tenía él alguna conexión con la chica que estaba a fuera del Victoria’s Secret? ¿Sabía él que yo estaba de compras en el muelle? Llevar puesta una máscara constituía un plan avanzado, así que él debió haber sabido de antemano dónde yo iba a estar. Y él no quería que yo reconociera su rostro. -“¿A quién le dijiste que íbamos a ir de compras?”- Le pregunté a Vee de repente. Ella puso una almohada detrás de su cuello, intentando estar más cómoda. -“Mi mamá.”- -“¿Eso es todo? ¿A nadie más?”- -“Tal ves se lo mencioné a Elliot.”- Mi sangre pareció detenerse súbitamente. -“¿Le dijiste a Elliot?”- -“¿Por qué tanto escándalo?”- -“Hay algo que necesito decirte”- Dije discretamente. -“¿Recuerdas la noche que conduje el Neon hasta casa y choqué con un venado?”- -“¿Sí?”- Ella dijo, frunciendo el ceño. -“No fue un venado. Fue un chico. Un chico con una máscara de esquiar.”- -“No manches”- Ella susurró. -“¿Me estas diciendo que mi ataque no fue al azar? ¿Me estás diciendo que este chico quiere algo de mí? No, espera. El quiere algo de ti. Yo llevaba puesta tu chaqueta. Él pensó que yo era tú.”- Todo mi cuerpo se sintió pesado. Luego de un momento de silencio, ella dijo -“¿Estas segura que no le dijiste a Patch que íbamos a ir de compras? Porque ahora pensando, creo que el chico tenía la complexión de Patch. Alto. Delgado. Fuerte. Sexy, sin contar la parte del ataque.”- -“Los ojos de Patch no son color carbón. Son negros”- Señalé. Pero estaba incómodamente conciente de que yo sí le había mencionado a Patch que íbamos a ir de compras al muelle. Vee levantó un hombro indecisamente. -“Tal ves sus ojos eran negros. No recuerdo. Todo pasó muy rápido. Puedo ser específica con la pistola,” ella dijo amablemente. “Estaba apuntando directamente a mi.”- Mentalmente moví un par de piezas del rompecabezas. Si Patch atacó a Vee, él debió haberla visto salir de la tienda llevando puesta mi chaqueta y pensó que era yo. Cuando se dio cuenta que había seguido a la chica equivocada, golpeó a Vee con la pistola por coraje y desapareció. El único problema era que no podía imaginar a Patch siendo tan brutal con Vee. No era su estilo. Además, se supone que él iba estar toda la noche en una fiesta en la costa. -“¿Tu atacante se parecía en algo a Elliot?”- Pregunté. Observé a Vee absorber la pregunta. La droga que le habían administrado parecía que la estaban haciendo pensar más lento y prácticamente podía escuchar a los engranajes de su cerebro entrar en acción. -“Él era como veinte libras más delgado y cuatro pulgadas más alto que Elliot.”- -“Todo esto es culpa mía”- Dije. -“Nunca debí haber dejado que salieras de la tienda llevando puesta mi chaqueta.”- -“Sé que no quieres escuchar esto”- Dijo Vee, luciendo como si estuviera luchando contra un bostezo inducido por los analgésicos. -“Pero mientras más lo pienso más similitudes veo entre Patch y mi atacante. La misma complexión. Caminaba igual y tenía piernas largas. Que pena que su expediente escolar estuviera vacío. Necesitamos una dirección. Necesitamos investigar su vecindario. Necesitamos encontrar a una abuelita crédula a quién podamos convencer de poner una webcam en su ventana y apuntar a la casa de él. Porque hay algo en Patch que no está bien.”- -“¿De verdad crees que Patch te pudo haber hecho esto?”- Pregunté todavía sin haberme convencido. Vee se mordió el labio. -“Yo creo que él esta ocultando algo. Algo grande.”- Yo no iba a discutir eso. Vee se acomodó en su cama. -“Siento hormigueo en todo mi cuerpo. Me siento toda bien.”- -“No tenemos una dirección”- Dije -“Pero si sabemos en dónde trabaja.”- -“¿Estas pensando lo que yo estoy pensando?”- Preguntó Vee con sus ojos resplandeciendo brevemente a través de la sedación química. -“Basado en experiencias anteriores, espero que no.”- -“La verdad es que debemos pulir nuestras destrezas detectivescas”- Dijo Vee. -“Úsalas o déjalas, eso fue lo que el entrenador dijo. Debemos descubrir más sobre el pasado de Patch. Oye, apuesto a que si lo documentamos, el entrenador hasta nos dará créditos extras.”- Completamente dudable puesto que, si Vee estaba envuelta, la tarea detectivesca probablemente tomaría un giro ilegal. Sin mencionar que este trabajo detectivesco en particular no tenía nada que ver con biología. Ni siquiera remotamente. La leve sonrisa que Vee me había causado se borró. Con todo y lo divertido que era ver las cosas de una manera jocosa, yo estaba asustada. El chico de la máscara estaba ahí afuera planeando su próximo ataque. Tenía sentido que tal ves Patch sabía lo que estaba pasando. El chico de la máscara había saltado frente al Neon el día después de que Patch se había vuelto mi compañero de biología. Tal vez no era una coincidencia. Justo en ese momento la enferma asomó su cabeza por la puerta. -“Son las ocho”- Me dijo ella, dando golpecitos a su reloj. -“Las horas de visitas terminaron.”- -“Salgo en seguida”- Dije.
Tan pronto sus pasos se perdieron por el pasillo, cerré la puerta del cuarto de Vee. Quería privacidad antes de decirle lo de la investigación de asesinato en donde estaba envuelto Elliot. No obstante, cuando regresé a la cama de Vee, era aparente que su medicación había tocado fondo. -“Aquí viene”- Dijo ella con una expresión de puro éxtasis. -“El torrente de droga… en cualquier momento… la oleada de calor… adiós, Sr. Dolor…”- -“Vee…”- -“Toc, toc.”- -“Esto de verdad es importante.”- -“Toc, toc.”- -“Es sobre Elliot.”- -“Toc, toooooooc”- dijo con una voz cantarina. Yo suspiré. -“¿Quién es?”- -“Madre.”- -“¿Madre qué?”- -“¡Madre mía, alguien esta llorando y no soy yo!”- Ella rompió a reír histéricamente. Comprendiendo que no tenía caso intentar hablar del tema, dije -“Llámame mañana si te dan de alta.”- Abrí el cierre de mi mochila. -“Antes de que se me olvide, te traje tu tarea. ¿Dónde quieres que la ponga?”- Ella señaló al bote de basura. -“Allí estará bien.”-
***
Detuve el Fiat en el garaje y guardé las llaves en el bolsillo. De camino a casa el cielo carecía de estrellas y obviamente una liviana lluvia comenzó a caer. Jalé la puerta del garaje, llevándola hasta el suelo y asegurándola. Fui a la cocina. En algún lugar del segundo piso había una luz encendida y momento después mi mamá bajó las escaleras corriendo y arrojó sus brazos alrededor mío. Mi mamá tiene pelo oscuro, ondulado y tiene ojos verdes. Ella es una pulgada más baja que yo, pero tenemos la misma estructura ósea. Ella siempre huele a Love de Ralph Lauren. -“Estoy tan feliz de que estés a salvo”- Dijo, apretándome con fuerza. Más o menos, pensé.
Mi teléfono celular zumbó en mi bolsillo y después de confirmar que ninguna bibliotecaria me estaba mirando de mala manera, contesté. -“¿Mamá?”- -“Buenas noticias”- Dijo ella. -“La subasta terminó antes. Estoy de camino una hora antes de lo planeado y llegaré a casa pronto. ¿Dónde estas?”- -“¡Hola! No te esperaba hasta más tarde. Justo ahora me estoy yendo de la biblioteca. ¿Cómo estuvo Nueva York?”- -“El norte de Nueva York estuvo… largo.”- Ella rió, pero sonaba agotada. -“Si esperas cuarenta y cinco minutos, te puedo llevar a casa. Estoy en la I-95, justo afuera de Portsmouth.”- Busqué alrededor un reloj. Antes de ir a casa quería ir al hospital para ver a Vee. -“El asunto es que”- Le dije a mi mamá. -“Necesito visitar a Vee. ¿Esta bien si nos reunimos en casa? No voy a tardar mucho… lo prometo.”- -“Por supuesto.”- Detecté un poco de decepción. -“¿Hay noticias nuevas? Esta mañana recibí tu mensaje acerca de su cirugía.”- -“Ya le hicieron la cirugía y en cualquier momento la estarán llevando a un cuarto.”- -“Nora.”- Escuché que su voz se inflamaba con emoción. -“Estoy tan feliz de que no hubieras sido tú. No podría vivir conmigo misma si algo te hubiera pasado. Especialmente desde que tu padre…”- Ella rompió en silencio. -“Nada más estoy muy feliz de que ambas estemos a salvo. Dile hola a Vee de mi parte. Te veo pronto. Besos y abrazos.”- -“Te amo, mamá.”- El Centro Médico Regional de Coldwater es una estructura de tres pisos construidos en ladrillo y con una acera techada que lleva hacia la entrada principal. Pasé por la puerta giratoria de cristal y me detuve en el escritorio principal para preguntar sobre Vee. Me dijeron que hacía media hora que la habían movido a un cuarto y que las horas de visitas terminaban en quince minutos. Localicé los elevadores y presioné el botón que me elevaría al siguiente piso. Cuando llegué a la habitación 207, empujé la puerta. -“¿Vee?”- Aparté un ramillete de globos que estaban tras de mi, atravesé el pequeño vestíbulo y encontré a Vee reclinada en la cama, con su brazo izquierdo enyesado y colgado sobre su cuerpo. -“¡Hola!”- Dije cuando vi que estaba despierta. Vee dejó escapar un lujurioso suspiro. -“Amo a las drogas. De verdad. Son fantásticas. Mucho mejor que un capuchino de Enzo. Oye, eso rimó. Enzo Capuchino. Es una señal. Estoy destinada a ser poeta. ¿Quieres escuchar otro poema? Soy buena improvisando.”- -“Eh…”- Una enfermera entró calladamente y empezó a hacer ajustes alrededor de la VI de Vee. --“¿Te sientes bien?”- Le preguntó a Vee.
-“Olvida lo de ser poeta”- Dijo Vee. -“Estoy destinada a ser una comediante. Toc, toc.”- -“¿Qué?”- La enfermera entornó los ojos. -“¿Quién es?”- -“Garra”- Dijo Vee. -“¿Garra qué?”- -“¡Agarra tu toalla que nos vamos a la playa!”- -“Quizá necesite menos analgésicos”- Le dije a la enfermera. -“Demasiado tarde. Le acabo de dar otra dosis. Espera a que la veas dentro de diez minutos.”- Ella salió por la puerta. -“¿Y?”- Le pregunté a Vee. -“¿Cuál es el veredicto?”- -“¿El veredicto? Mi doctor es un culo-mantecoso. Así de cerca me recuerda a un Umpa-Lumpa. No me mires así. La última vez que vino, fue al Funky Chicken y siempre está comiendo chocolate. La mayoría de las veces son animales cubiertos de chocolate. ¿Conoces esos conejitos de chocolate que venden en pascua? Eso es lo que el Umpa-Lumpa cenó y un pato de chocolate en el almuerzo con un malvavisco amarillo como acompañante.”- -“Me refiero al veredicto…”- Señalé a la parafernalia médica que la adornaba. -“Ah. Un brazo roto, una concusión y varios cortes, rasguños y moretones. Gracias a mis reflejos rápidos, salté fuera del camino antes de que pudiera sufrir peores daños. Cuando se trata de reflejos, soy como un gato. Soy Gatúbela. Soy invulnerable. La única razón de que él pudiera hacerme daño fue por la lluvia. A los gatos no les gusta el agua. Nos afecta. Es nuestra kriptonita.”- -“Lo siento tanto”- Le dije a Vee con sinceridad. -“Debería ser yo la que estuviera en la cama del hospital.”- -“¿Y coger todas las drogas? Ah-ah. De ninguna manera.”- -“¿La policía ha encontrado alguna pista?”- Pregunté. -“Nada, zilch, zero.”- -“¿Ningún testigo?”- -“Estábamos en un cementerio en medio de un aguacero”- Señaló Vee. -“La mayoría de la gente normal estaba bajo techo.”- Ella tenía razón. La mayoría de la gente normal estaba bajo techo. Por supuesto Vee y yo habíamos estado afuera… junto con la chica misteriosa que siguió a Vee cuando salió del Victoria’s Secret. -“¿Cómo pasó?”- Pregunté. -“Estaba caminando al cementerio como habíamos planeado, cuando de la nada escuché pasos que se acercaban desde atrás”- Explicó Vee. -“Ahí fue cuando miré hacia atrás y todo fue demasiado rápido. Hubo un flash de una pistola y él arremetiendo contra mí. Como le dije a los policías, mi cerebro no estaba exactamente transmitiendo ‘coge una ID visual’. Era más como ‘¡Santos espectáculos fenomenales, estoy a punto de que me aparruchen!’ Él gruñó, me golpeó tres o cuatro veces con la pistola, agarró mi bolso y corrió.”-Estaba más confundida que nunca. -“Espera. ¿Era un chico? ¿Viste su cara?”- -“Por supuesto que era un chico. Él tenía ojos oscuros… ojos color carbón. Pero es todo lo que vi. Él llevaba puesta una máscara de esquiar.”- Cuando mencionó la máscara de esquiar, mi corazón comenzó a latir rápidamente. Era el mismo chico que saltó frente al Neon, estaba segura de eso. No lo había imaginado. Vee era la prueba. Recordé la manera en que desapareció toda la evidencia del choque. Quizá tampoco había imaginado esa parte. Este chico, sea quien fuera, era real y estaba ahí afuera. Pero, si no había imaginado los daños al Neon ¿Qué pasó en realidad esa noche? ¿Mi vista o mi memoria fue de alguna manera… alterada? Después de un momento, un montón de preguntas secundarias corrieron a mi mente. ¿Qué quería él esta vez? ¿Tenía él alguna conexión con la chica que estaba a fuera del Victoria’s Secret? ¿Sabía él que yo estaba de compras en el muelle? Llevar puesta una máscara constituía un plan avanzado, así que él debió haber sabido de antemano dónde yo iba a estar. Y él no quería que yo reconociera su rostro. -“¿A quién le dijiste que íbamos a ir de compras?”- Le pregunté a Vee de repente. Ella puso una almohada detrás de su cuello, intentando estar más cómoda. -“Mi mamá.”- -“¿Eso es todo? ¿A nadie más?”- -“Tal ves se lo mencioné a Elliot.”- Mi sangre pareció detenerse súbitamente. -“¿Le dijiste a Elliot?”- -“¿Por qué tanto escándalo?”- -“Hay algo que necesito decirte”- Dije discretamente. -“¿Recuerdas la noche que conduje el Neon hasta casa y choqué con un venado?”- -“¿Sí?”- Ella dijo, frunciendo el ceño. -“No fue un venado. Fue un chico. Un chico con una máscara de esquiar.”- -“No manches”- Ella susurró. -“¿Me estas diciendo que mi ataque no fue al azar? ¿Me estás diciendo que este chico quiere algo de mí? No, espera. El quiere algo de ti. Yo llevaba puesta tu chaqueta. Él pensó que yo era tú.”- Todo mi cuerpo se sintió pesado. Luego de un momento de silencio, ella dijo -“¿Estas segura que no le dijiste a Patch que íbamos a ir de compras? Porque ahora pensando, creo que el chico tenía la complexión de Patch. Alto. Delgado. Fuerte. Sexy, sin contar la parte del ataque.”- -“Los ojos de Patch no son color carbón. Son negros”- Señalé. Pero estaba incómodamente conciente de que yo sí le había mencionado a Patch que íbamos a ir de compras al muelle. Vee levantó un hombro indecisamente. -“Tal ves sus ojos eran negros. No recuerdo. Todo pasó muy rápido. Puedo ser específica con la pistola,” ella dijo amablemente. “Estaba apuntando directamente a mi.”- Mentalmente moví un par de piezas del rompecabezas. Si Patch atacó a Vee, él debió haberla visto salir de la tienda llevando puesta mi chaqueta y pensó que era yo. Cuando se dio cuenta que había seguido a la chica equivocada, golpeó a Vee con la pistola por coraje y desapareció. El único problema era que no podía imaginar a Patch siendo tan brutal con Vee. No era su estilo. Además, se supone que él iba estar toda la noche en una fiesta en la costa. -“¿Tu atacante se parecía en algo a Elliot?”- Pregunté. Observé a Vee absorber la pregunta. La droga que le habían administrado parecía que la estaban haciendo pensar más lento y prácticamente podía escuchar a los engranajes de su cerebro entrar en acción. -“Él era como veinte libras más delgado y cuatro pulgadas más alto que Elliot.”- -“Todo esto es culpa mía”- Dije. -“Nunca debí haber dejado que salieras de la tienda llevando puesta mi chaqueta.”- -“Sé que no quieres escuchar esto”- Dijo Vee, luciendo como si estuviera luchando contra un bostezo inducido por los analgésicos. -“Pero mientras más lo pienso más similitudes veo entre Patch y mi atacante. La misma complexión. Caminaba igual y tenía piernas largas. Que pena que su expediente escolar estuviera vacío. Necesitamos una dirección. Necesitamos investigar su vecindario. Necesitamos encontrar a una abuelita crédula a quién podamos convencer de poner una webcam en su ventana y apuntar a la casa de él. Porque hay algo en Patch que no está bien.”- -“¿De verdad crees que Patch te pudo haber hecho esto?”- Pregunté todavía sin haberme convencido. Vee se mordió el labio. -“Yo creo que él esta ocultando algo. Algo grande.”- Yo no iba a discutir eso. Vee se acomodó en su cama. -“Siento hormigueo en todo mi cuerpo. Me siento toda bien.”- -“No tenemos una dirección”- Dije -“Pero si sabemos en dónde trabaja.”- -“¿Estas pensando lo que yo estoy pensando?”- Preguntó Vee con sus ojos resplandeciendo brevemente a través de la sedación química. -“Basado en experiencias anteriores, espero que no.”- -“La verdad es que debemos pulir nuestras destrezas detectivescas”- Dijo Vee. -“Úsalas o déjalas, eso fue lo que el entrenador dijo. Debemos descubrir más sobre el pasado de Patch. Oye, apuesto a que si lo documentamos, el entrenador hasta nos dará créditos extras.”- Completamente dudable puesto que, si Vee estaba envuelta, la tarea detectivesca probablemente tomaría un giro ilegal. Sin mencionar que este trabajo detectivesco en particular no tenía nada que ver con biología. Ni siquiera remotamente. La leve sonrisa que Vee me había causado se borró. Con todo y lo divertido que era ver las cosas de una manera jocosa, yo estaba asustada. El chico de la máscara estaba ahí afuera planeando su próximo ataque. Tenía sentido que tal ves Patch sabía lo que estaba pasando. El chico de la máscara había saltado frente al Neon el día después de que Patch se había vuelto mi compañero de biología. Tal vez no era una coincidencia. Justo en ese momento la enferma asomó su cabeza por la puerta. -“Son las ocho”- Me dijo ella, dando golpecitos a su reloj. -“Las horas de visitas terminaron.”- -“Salgo en seguida”- Dije.
Tan pronto sus pasos se perdieron por el pasillo, cerré la puerta del cuarto de Vee. Quería privacidad antes de decirle lo de la investigación de asesinato en donde estaba envuelto Elliot. No obstante, cuando regresé a la cama de Vee, era aparente que su medicación había tocado fondo. -“Aquí viene”- Dijo ella con una expresión de puro éxtasis. -“El torrente de droga… en cualquier momento… la oleada de calor… adiós, Sr. Dolor…”- -“Vee…”- -“Toc, toc.”- -“Esto de verdad es importante.”- -“Toc, toc.”- -“Es sobre Elliot.”- -“Toc, toooooooc”- dijo con una voz cantarina. Yo suspiré. -“¿Quién es?”- -“Madre.”- -“¿Madre qué?”- -“¡Madre mía, alguien esta llorando y no soy yo!”- Ella rompió a reír histéricamente. Comprendiendo que no tenía caso intentar hablar del tema, dije -“Llámame mañana si te dan de alta.”- Abrí el cierre de mi mochila. -“Antes de que se me olvide, te traje tu tarea. ¿Dónde quieres que la ponga?”- Ella señaló al bote de basura. -“Allí estará bien.”-
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Detuve el Fiat en el garaje y guardé las llaves en el bolsillo. De camino a casa el cielo carecía de estrellas y obviamente una liviana lluvia comenzó a caer. Jalé la puerta del garaje, llevándola hasta el suelo y asegurándola. Fui a la cocina. En algún lugar del segundo piso había una luz encendida y momento después mi mamá bajó las escaleras corriendo y arrojó sus brazos alrededor mío. Mi mamá tiene pelo oscuro, ondulado y tiene ojos verdes. Ella es una pulgada más baja que yo, pero tenemos la misma estructura ósea. Ella siempre huele a Love de Ralph Lauren. -“Estoy tan feliz de que estés a salvo”- Dijo, apretándome con fuerza. Más o menos, pensé.
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